"Lo peor que nos puede pasar es que la sociedad argentina esté dividida en dos"

El ex ministro de Economía estuvo en Bolívar durante la Expo Angus de Otoño Bolívar 2012 y habló con LA MAÑANA. Aquí le entregamos la segunda parte de una nota exclusiva e imperdible con un hombre que vierte conceptos muy claros sobre temas normalmente complejos como la economía.
¿Ve cercana o lejana la ruptura que ya se vislumbra entre el sciolismo y el kirchnerismo?

-Hay que ir despacio, no hay que adelantarse. Está claro que tenemos problemas, que el gobierno por ahora no manifiesta ninguna intención o capacidad de modificar su política como para resolver esos problemas, y en consecuencia está claro que entre 2012 y 2013, creo que más cerca del año que viene, la situación política y la económica, porque siempre los problemas terminan empezando por donde llegan más a la gente, que es lo económico.

Si la ruptura no se dio hoy es porque todavía algo se escurre desde Nación hacia Provincia…

-Todavía hay algo de eso, exactamente. Creo que cuando llegue ese momento uno tiene que pensar quién sale a ofrecer una alternativa distinta. Yo pienso que es casi imposible encontrar una solución si no hay un sector del justicia-lismo ahí, no digo necesariamente sólo del justicialis-mo; pero el resto de la oposición está muy fragmentada; pero hay un sector del justicialismo que ha cometido el error de ser demasiado verticalista, y espero que se anime a diferenciarse para ver cómo se puede ayudar.

Y el justicialismo de la provincia de Buenos Aires, por el peso específico que tiene la provincia y demás, es fundamental. Qué es lo que ocurrirá no lo sé, hay algunos signos todavía muy iniciales, habrá que ver cómo avanza; pero espero que ese error que a veces comete el justicialismo de ser excesivamente verticalista, se corrija de alguna manera y se entienda que por la vía aceptar todo se le hace correr un riesgo al país demasiado grande.

¿Scioli es hoy por hoy el hombre que puede encolumnar detrás suyo a todo el justicialismo no kirchnerista?

-No me animaría a decirlo, porque sería ya suponer que Scioli ha tomado una decisión, no quiero aparecer diciendo eso porque no tengo los elementos para decirlo; pero claramente el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el justicialismo bonaerense tienen un peso específico tal que deberían, desde mi punto de vista, formar parte de alguna reacción que intente que algunas cosas cambien.

¿Roberto Lavagna está pensando ya en 2013 como un año electoral?

-Candidaturas no, no me desesperan las candidaturas en puestos legislativos; pero sí estoy trabajando, estoy hablando con todos, esto incluye a Scioli, es público, ha salido en todos los diarios, y hablando con distintos sectores del partido con este mensaje de "el verticalismo tiene un límite", y si no se controla eso, nos va a terminar yendo mal, no sólo como partido sino haciéndole un daño al país.

Hoy se vislumbra que Macri es el principal opositor del modelo K, ¿cree que si Scioli rompe con el kirchnerismo el jefe de gobierno porteño puede acompañarlo?

-No sé; yo soy muy crítico del gobierno como resulta claro de lo que estoy diciendo; pero también soy muy cuidadoso de no engancharme de ninguna de esas soluciones conservadoras. Cada vez que el país ha intentado salir por el lado conservador no nos ha ido bien, la sociedad argentina necesita hoy políticas sociales todavía muy activas, seguramente mejores que las que en este momento se hacen; todavía hay niveles de pobreza muy grande, hoy prácticamente no hay creación de empleo privado, por ejemplo, hoy el sector público nacional, provincial y municipal tiene más empleados que el conjunto de la industria argentina, porque se ha convertido en el único sector que en los últimos dos años y medio ha creado empleo. La industria no lo crea, este año menos que menos y el año que viene tampoco, de manera tal que yo sería muy cuidadoso de caer en esas alternativas que uno puede llamar conservadoras, de derecha, mucho cuidado con eso.

¿Cuáles son los mejores recuerdos que tiene de su paso por el gobierno?

-El mejor de todos fue un momento, yo hice un libro que se llama "El desafío de la voluntad", donde cuento los primeros 13 meses, que son los 13 meses con Duhalde. Ahora estoy escribiendo con tranquilidad los 2 años y medio restantes que fueron con Néstor Kirchner. En ese libro yo digo que el momento que a mí me produjo mayor impacto fue el 31 de diciembre de 2002. Porque el 31 de diciembre de 2001 había sido dramático desde el punto de vista de la falta de recursos de la gente y demás, porque había habido 35 muertos, cosas muy graves que habían pasado en el país. En cambio diciembre de 2002 fue como un remanso de tranquilidad, todavía con situaciones sociales que no se habían resuelto, obviamente, porque se estaba recién en proceso de resolverlo; pero tengo esa visión de un 31 de diciembre de 2002 que fue de calma, porque las familias aún en torno a mesas muy modestas, pudieron estar reunidas en paz absoluta. Y que hubiéramos logrado eso entre abril y diciembre de 2002 con una serie de medidas que se fueron tomando y demás, me produjo una tranquilidad de ánimo y la satisfacción de decir "por lo menos hemos logrado esto, ahora hay que seguir construyendo".

¿Cómo se llevó con este clima de crispación y enfrentamiento que propició el kirchnerismo?

-A veces hay una cierta tendencia a confundir todos los momentos, el período hasta principios de 2006 fue distinto, yo jamás tuve con Néstor Kirchner un conflicto, una discusión, se podía hablar con absoluta racionalidad. La restructuración de la deuda, que había sido anunciada en la época de Duhalde; pero que hubo que ejecutar durante el período de Kirchner, se terminó la restructuración en junio de 2005, era de mucha complejidad, todavía no ha habido a nivel mundial una restructuración más compleja que la Argentina, porque la verdad que la Argentina, en la época de la convertibilidad, había empapelado el mundo. La deuda rusa, que era menos de la mitad que la nuestra, cuando se restructuró eran 3 títulos, en el caso argentino eran 158 títulos, en 8 legislaciones distintas y en 8 monedas distintas, era una complejidad total.

Y la verdad es que la quita que habíamos propuesto en la época de Duhalde y que se ratificó en la de Kirchner, era de tal magnitud que los intereses internos y externos a los cuales enfrentábamos, fueron de una magnitud fenomenal. Si hubiera habido entre el presidente y el ministro de Economía la menor fisura, la reestructuración no terminaba como terminó exitosamente, porque no sólo había intereses externos, también los había internos y muy poderosos.

Entiendo que después han ido pasando otras cosas, totalmente distintas; pero de eso hablábamos al principio, a partir del 2006 hubo un cambio, otra manera de ver las cosas, y ahora hay niveles de crispación muy fuertes. Alguna gente me preguntaba por qué yo no había sido candidato a presidente en el 2011, y yo les decía por una razón muy sencilla: todavía en 2007 entre lo que era el kirchnerismo y lo que era una oposición muy rabiosa y bastante inútil, por lo menos desde mi punto de vista, había algún espacio como para presentar alguna alternativa de gobierno distinta. En 2011 no, la sociedad estaba dividida en dos, de un lado un grupo muy coexcionado, con el 54 por ciento de los votos, y del otro lado muy dispersa pero claramente enfrentada. Y como yo no creo en esas posturas de una oposición muy rabiosa y demás, y tampoco coincido con lo que es el kirchnerismo hoy, entonces interpreté que no había espacio y que no tenía sentido hacerlo.

En el 2007 sabía que las posibilidades de ganar eran muy escasas, incluso todavía la situación económica era muy buena y eso es muy determinante; pero había la posibilidad de todavía tocar una campanita de advertencia y decir "cuidado que nos hemos desviado". El esfuerzo se hizo, lamentablemente no pudimos cambiar el curso de los acontecimientos después. Pero en 2011 la sociedad argentina estaba dividida absolutamente en dos, que es lo peor que nos puede pasar.

Con esto que está sucediendo pareciera que el abanderado de la oposición va a terminar siendo Moyano…

-Lo que está claro es que al kirchnerismo de hoy se le están resquebrajando sus alianzas, esto está claro, tanto a nivel de algunos gobernadores, de algunos sectores sindicales, desde ya el más conocido es Moyano; pero hay gente importante como el Momo Benegas, y hay otros sectores. Esa (la con Moyano) es una alianza que se está resquebrajando porque la situación económica ha cambiado y empieza a haber una reacción negativa de la sociedad. Está pasando algo similar a lo que ocurrió con Menem.

En 1995 Menem fue reelecto muy cómodamente, un año después no lo había votado nadie, era como que había nacido de un repollo, y ahora empieza a haber algo de ese tipo, hoy claramente muy lejos de un 54 por ciento, y mucha gente diciendo que no la votó.

¿Cómo ve lo de Paraguay?

-En general evito hablar de cosas que no tengo claras, y la verdad es que no lo tengo absolutamente claro cómo fue el proceso, no tengo toda la información, he visto que la OEA y la UNASUR tiende a compararlo con el caso de Zelaya y Honduras, que en aquel caso había sido destituido por la Corte Suprema, bueno, en este caso por el Parlamento; pero no tengo toda la información.

¿Qué le aconseja a los pequeños empresarios ante este nivel de incertidumbre?

-Los casos son infinitamente distintos; pero yo le diría a quien está en un negocio y tiene capacidad financiera y demás, que la mejor colocación posible es en productos. Tengo un ferretero al cual voy desde hace 20 años y hace un año y pico me preguntó qué hacer y le recomendé que comprara productos, y hoy tiene la ferretería que uno no puede entrar si no es de costado. Y me dice que yo lo salvé; pero los que venden productos físicos que invierten en ellos es lo mejor porque los protege contra el dólar, contra las arbitrariedades de las importaciones y todas esas cosas.

A las familias les diría que tengan prudencia, prudencia con el tema del crédito, sobre todo con el crédito caro, el de la tarjeta de crédito, prudencia porque los sueldos están subiendo menos que la inflación, porque muchas horas extras y premios están siendo reducidas por las empresas, e incluso en algunos sectores empieza a haber algún atisbo de despidos, de manera tal que mucha prudencia, creo que hay que tratar de vivir dentro de los medios propios y no jugarse demasiado.

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