El gobierno venezolano libró un pedido de captura internacional contra el director de Globovisión. Ayer se difundieron sondeos que muestran la caída de la imagen de Chávez.
Guillermo Zuloaga, presidente de Globovisión, en la clandestinidad y, desde ayer, con pedido de captura internacional, es un trofeo más en esta contienda. Como también lo son las denuncias contra la administración chavista por parte de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acusándola de violar las libertades sindicales. O las revelaciones de alimentos sociales en mal estado en dependencias oficiales que minan la credibilidad del chavismo en su frente más sólido, el social, donde la actual gestión supo tejer una red de apoyos. Gobierno y oposición se apropian de uno u otro elemento para cimentar sus posiciones en el campo retórico.
“Hemos generado a través de Interpol una solicitud de orden de captura internacional contra el señor Guillermo Zuloaga y su hijo. Vamos a hacer cumplir las leyes y la Constitución”, atacó ayer el ministro del Interior, Tarek El Aissami, una de las espadas más filosas del chavismo junto a Diosdado Cabello. El funcionario no guardó reparos a la hora de fustigar a quien el gobierno reconoce hoy como el ícono mediático de la oposición. “Los tiempos de los intocables que cometían delitos en detrimento de los intereses nacionales quedaron en el pasado”, advirtió El Aissami tildando a Zuloaga y su hijo de “prófugos” y “cobardes que no dan la cara”.
La semana pasada, un tribunal venezolano emitió una orden de captura contra el presidente de Globovisión y su hijo por una investigación que lleva la carátula de “usura” y “asociación para delinquir” a raíz del descubrimiento de 24 automóviles en una de las residencias de la familia durante un operativo el año pasado. No es el único expediente que lleva el nombre de Zuloaga en su portada. En marzo, el empresario llegó a ser detenido por unas horas acusado de “vilipendio”, ofender la institución presidencial, a raíz de sus declaraciones en la Asamblea anual de la Sociedad Interamericana de Prensa en Aruba.
Con el antecedente de Radio Caracas TV, no fueron pocos los rumores que circularon en estos días sobre la posible expropiación de la señal como un paso más en la guerra entre chavismo y oposición. Y los temores se incrementaron esta semana cuando el gobierno bolivariano arremetió contra otro de los accionistas de la señal, Nelson Mezerhane. En realidad, la Superintendencia de Bancos (Sudeban) intervino primero una de las propiedades del empresario, el Banco Federal, pero fue entonces Chávez quien dio paso a los rumores cuando exhortó en cadena nacional a su guardia financiera para que realice un inventario de todas las propiedades de Mezerhane con fines confiscatorios: entre ellas, sus acciones en Globovisión. “Estamos ahora buscando las propiedades. Me estoy enterando que tienen unas acciones en Globovisión; bueno, qué culpa tengo yo de eso, compadre”, declaró Chávez.
Un segundo flanco se abrió ayer en Caracas a partir de trascender el informe de la OIT donde se manifiesta “profunda preocupación de los alegatos de actos de violencia contra dirigentes, empleadores y sindicalistas, la criminalización de acciones sindicales legítimas, así como otras restricciones de las libertades públicas necesarias para el ejercicio de los derechos sindicales”. Según denunció el Foro Penal venezolano ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, gran parte de los “presos políticos” detenidos bajo delitos comunes en los últimos años son dirigentes sindicales que se opusieron a las políticas del gobierno. Un enfrentamiento que puede recrudecer aún más de cara a septiembre.


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