La peor crisis del radicalismo mendocino

En la UCR siempre han convivido líneas internas que se enfrentaban impiadosamente, pero ahora aparece el peligro de la atomización que puede llevar a una fractura. Esa es una pregunta que por estos tiempos se efectúan varios mendocino,s que ven como el centenario partido se divide en decisiones importantes, como lo es la reforma constitucional con reelección del gobernador incluida.
Según comentarios de corrillos políticos en calle Alem, ésta es una situación que nunca antes se había dado, por lo menos desde la reinstauración de la democracia en 1983.

Es que los radichetas estaban acostumbrados a que dos sectores fuertes marcaran su rumbo político y no a la atomización en que se encuentran en la actualidad, y que hace aparecer al radicalismo al borde de la fractura.

Desde 1983 a 1987 los designios del partido estuvieron a cargo de Felipe LLaver y José Genoud, jefes de los dos movimientos mayoritarios, con fuertes enfrentamientos internos, con elecciones internas departamentales, pero sin elecciones internas provinciales. Desde 1988 a 1997 la situación fue más o menos parecida, tal vez en esta época la interna no era tan virulenta, ya que no se enfrentaban el gobernador y el vice que eran los jefes de esos sectores. En esta oportunidad, José Genoud, senador nacional y el Viti Fayad, primero intendente y luego diputado nacional, fueron los que marcaron la estrategia electoral. Se perdieron dos elecciones a gobernador pero haciendo una buena performance teniendo a la UCR como protagonista y además, con muchos legisladores tanto nacionales como provinciales. En esta etapa hubo sólo dos elecciones provinciales, la primera la ganó Genoud y la segunda, Fayad. Nótese que hasta este momento no había terceras líneas o movimientos que compitieran seriamente con las antes mencionadas.

Desde 1998 hasta el 2003, Genoud continuó siendo el líder de Causa mientras que del otro lado apareció Roberto Iglesias como jefe de la Convergencia. La fecha de interna para el candidato a gobernador fue elegida por un congreso partidario que ganaron las huestes de Genoud, Roberto Iglesias decidió no participar en dicha interna y desistió de su candidatura, hasta la renuncia de Genoud en 1999, dejando el camino expedito al intendente de Capital, que finalmente ganó la elección general, compartiendo listas con sus adversarios internos

El 2003, con la llegada de Julio Cobos se empiezan a marcar los primeros atisbos de atomización. Aparecieron los intendentes del Este fundando el sector Territorial, acompañados por Ernesto Sanz en San Rafeael. La Convergencia estaba liderada por Iglesias, y Jaliff decide armar su propio sector dividiendo en dos a Causa. Cobos, desde la gobernación, también armaba su propio proyecto acompañado por Cornejo y Biffi, hasta producirse la escisión del radicalismo, ya que una parte importante de la UCR pasaba a integrar la fórmula kirchnerista, Cristina Fernández de Kirchner-Julio Cobos.

Luego de la resolución 125 y el voto “no positivo” de Cobos, se produce la vuelta de éstos al radicalismo. Claro que intertanto, Jaque pasó por el medio y era electo gobernador de Mendoza. La vuelta a la calle Alem de el exConfe, estuvo marcada por el descontento y desconfianza de algunos ortodoxos del radicalismo que no perdonaban la partida de estos al kirchnerismo. No obstante, la normalización del Comité ubicó a César Biffi como presidente y, desde el año pasado, a Alfredo Cornejo. Para dolor de los radicales, César Biffi era un presidente sin poder, y no logró sacar al radicalismo del segundo lugar, cuando se llevó a Iglesias como candidato.

Fue así como Cornejo reunía, por primera vez en años, las condiciones de ser presidente del comité y a la vez ser el hombre fuerte de la interna partidaria. Muchos pensaron que el intendente godoycruceño sería el que llevaría a la UCR nuevamente al gobierno, claro que para ello habría que integrar al único que aparecía como díscolo y crítico de la conducción del comité, el Viti.

Lamentablemente para los que pensaban así, las cosas a Cornejo se le empezaron a complicar y al disconformismo de Fayad se le sumó un pope importante como Roberto Iglesias, a quien lo acompañan senadores y diputados provinciales, para oscurecer más el panorama 2013 y 2015.

La pregunta que se hacen muchos es, hasta qué punto Alfredo Cornejo no tiene culpa con esta diáspora que los tiene como protagonistas de un conventillo y alejados del trabajo necesario para proyectar un diseño que les posibilite llegar a la gobernación. Dónde queda el proyecto de solucionarle los problemas a los mendocinos, que no son las internas , y que sí son la inseguridad de todos los días, la precariedad de la salud, temas como la promoción industrial y la minería no contaminante, entre otros.

¿Cornejo habrá consultado la decisión de oponerse tenazmente a la reforma, con hombres tan importantes como Iglesias y Fayad, o serán ciertas las aseveraciones de sus oponentes que afirman que toma decisiones inconsultas y en forma despótica?

Todavía hay muchos radicales que creen que hay tiempo para dar una vuelta de timón, pero saben que no es mucho, por eso los más viejos y experimentados están esperando que se unan, para no seguir añorando el pasado y que sea esta conducción, la que finalmente lleve a los radichetas nuevamente al triunfo.

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