Pensando en los problemas de 2011 .

La puesta en marcha de la nueva Carta Orgánica de la ciudad traerá aparejado una serie de beneficios para quien deba conducir los destinos de esta localidad a partir de diciembre del 2011. Sin embargo, también algunos dolores de cabeza.

Un ejemplo de esta situación es la modificación del capítulo que se refiere al Juzgado de Faltas, donde el cambio más importante está vinculado a la extensión en el tiempo del juez en su cargo.

Con la antigua Carta Orgánica, el titular del Juzgado de Faltas era inamovible en su cargo. Es decir, tenía continuidad hasta tanto este se retirase, falleciese o surgiera algún inconveniente que lo obligara a dejar la función.

La nueva Carta Orgánica prevé en cambio, que el cargo de juez tendrá una duración de seis años y que su aplicación debe comenzar con el nuevo mandato. Es decir, a partir del 10 de diciembre del próximo año. Es aquí donde comienzan los problemas, que muchos ya advirtieron pero que hasta el momento nadie pudo resolver.

Si el nuevo intendente aplica a rajatabla lo establecido en la carta magna de la ciudad, la actual jueza de faltas, Nora Aragno, deberá ser desplazada sin más y se procederá a llamar a un concurso para cubrir el cargo.

De dicho concurso también puede participar la actual titular de la Justicia municipal de faltas, pero nada garantiza que logre retener el puesto que, entre otras cuestiones, le era propio e inamovible.

Como era de esperar, quienes analizan detalladamente el texto de la Carta Orgánica advirtieron que esta situación podría derivar en una demanda millonaria por parte de la actual jueza, si es que entiende que se están avasallando sus derechos, al removerla sin más de su cargo.

Es más, algunos afirman que en su momento dieron a conocer esta situación, pero que nada pudieron hacer. "Fue la esgrima luchando contra el boxeo", dicen.

Por su parte, la jueza Aragno, prudente, no habla del tema.

Tan delicada sería la situación que algunos dirigentes políticos de la ciudad ya habrían encargado a sus asesores legales que analicen el tema desde todas las aristas posibles, de modo tal de evitar sorpresas a quien ocupe el sillón número uno de la política local a fines del próximo año.

Según afirman quienes vienen siguiendo el caso desde el momento en que los convencionales aprobaron dicha modificación, una posible acción a llevar adelante sería solicitar un dictamen al SJ, de modo tal de que éste se expida sobre el tema.

Otros aseguran que lo que hoy puede transformarse en una grave enfermedad se podría haber curado con una aspirina, es decir, colocando una cláusula que indicase que el nuevo sistema se pondría en marcha tras la jubilación o retiro de la actual jueza.

Lo cierto es que no son pocos los que intentan encontrar una salida que evite una batalla legal que podría alcanzar dimensiones desconocidas y por consiguiente sumas más que importantes en resarcimientos y honorarios.

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