El DT no esquivó el presente negro del equipo. Señaló que el juego ante Racing puede ser clave en su futuro y reconoció que falló en los cambios en la derrota ante Vélez.
¿En algún momento pensó en renunciar?
No, nunca. Terminó el partido y ya estaba pensando en Racing.
Racing, ¿Es un partido bisagra en su futuro como técnico de San Martín?
Si, es un partido importante. Pero estoy seguro que nos va a ir bien y las cosas van a empezar a cambiar.
¿Se reunió con los dirigentes?
Sí, me reuní después del partido con el presidente (Jorge Miadosqui). Me dieron todo el apoyo. Ellos son muy respetuosos conmigo y confían en lo que estamos haciendo. Siento el apoyo, es una lástima que no hayamos podido ganar.
¿Se equivocó en los cambios?
Si, creo que me equivoqué. En el entretiempo, el equipo estaba bien y yo me apuré en hacer los cambios. También de los errores se aprende. Soy un ser humano y puedo fallar. A los cinco minutos me di cuenta, por eso metí a Bustos. Lo bueno es que puedo verlo y reconocerlo sobre todo.
¿En qué se trabaja para levantar el ánimo del plantel?
En lo psicológico. He charlado bastante con los jugadores. Hemos reconocido las cosas que hicimos mal. Los veo metidos y comprometidos en sacar esto adelante y eso me deja muy tranquilo. Estamos redoblando el esfuerzo.
¿Ayuda que usted sea psicólogo?
No, eso no tiene nada que ver. Lo importante es que ellos mismos puedan expresarse y tomar decisiones propias para saber que se puede dar vuelta esto.
¿Cuáles son las fallas del equipo?
Cuando atacamos no tenemos que quedar tan expuestos. No estamos teniendo efectividad. Por momentos no debemos arriesgar tanto. Después tenemos la posesión de la pelota, pero no convertimos. No hay en Argentina un equipo que pierda cuatro partidos seguidos y que tenga mucho la pelota.
¿Falta profundidad?
Nos falta ser más profundos. Llegamos al área con mucha gente, pero nos falta el último toque.
¿Qué es lo que más le cuesta a San Martín?
Remontar un partido. El año pasado no nos pasaba. Empezábamos perdiendo y lo dábamos vuelta. Ahora nos cuesta mucho darlo vuelta.
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