Gonzalo Solari retornaba el martes de la peluquería en la que trabajaba cuando dos delincuentes armados lo interceptaron frente al edificio 22 de las 232 Viviendas del barrio Ceferino donde residía.
El martes a las 17 salió de su trabajo en la peluquería unisex “Resplendissant”, situada en Belgrano casi Brown. Pasó a comprar queso untable, pan y bebida, que guardó en el maletín donde todos los días llevaba máquinas de cortar el pelo y tijeras. Con ese maletín andaba para todos lados porque también cortaba a domicilio.
Alrededor de las 18, cuando Solari llegaba al departamento donde residía con un amigo en el primer piso del edificio 22 de las 232 Viviendas del barrio Ceferino Namuncurá, se cruzó con dos delincuentes que le quisieron robar el bolso. Los malvivientes quizás pesaban que el maletín -similar a un porta notebook- tenía alguna computadora u otro elemento de valor, pero sólo llevaba algo preciado para la víctima: sus tijeras.
Algunos vecinos escucharon gritos y corridas. Después un disparo. Era uno de los ladrones que le había pegado a Solari un tiro con un arma de grueso calibre y la bala le había traspasado de lado a lado la cintura.
Cuando la víctima cayó al suelo, el otro delincuente le pegó un puntazo en el brazo izquierdo para que soltara el maletín, pero el peluquero resistió y se aferró al mismo. Los malvivientes escaparon bordeando el edificio 25 y Solari quedó tendido en el suelo pidiendo ayuda.
MORIR SOLO
El peluquero gritaba: “ayúdenme, ayúdenme”, pero ningún vecino salió a auxiliarlo. Varios fueron los que escucharon el disparo y se encerraron en sus departamentos, entre el miedo y la indiferencia. Sólo un conocido de la víctima que miraba televisión y escuchó el disparo se acercó cuando vio que los delincuentes escapaban.
Según le comentó esa persona ayer a Diario Patagónico: “yo escuché todo. Cuando bajé le estaban intentando quitar el bolso. Le quisieron robar. Yo estaba mirando tele, escuché los gritos, me asomo a la ventana, escucho el tiro y veo al flaco tirado”.
Todo ocurrió en el patio de su edificio. “Uno le tiró con la pistola y salió corriendo, y otro estaba agachado tratando de sacarle la cartera. Era un bolsito que parecía esos de notebook, pero llevaba tijeras, queso untable, pan y una cerveza”, relató el testigo, quien hasta el momento no fue indagado por la policía.
“El que estaba tratando de manotearle el bolso tenía un cuchillo en la mano. A uno de los delincuentes que llevaba la pistola parece que se le había caído el cargador, se agachó a buscar algo”, señaló el testigo en referencia a que luego en las pericias la policía encontró varios proyectiles tirados.
Otras personas indicaron que se debió esperar durante largo tiempo la llegada de una ambulancia y que incluso la víctima estiraba los brazos a los policías para que lo levantaran. Alcanzó a ser hospitalizado, pero las heridas que le había provocado el proyectil calibre 9 milímetros terminaron con su vida tres horas después. Según fuentes policiales, la bala de grueso calibre le perforó el intestino, el bazo y el hígado.
“Deben ser guachitos de por acá no más, por la ropa”, sostuvo uno de los vecinos. “Se cruzan a uno o a las minitas con cartera en la Martín Fierro y dos por tres les roban”, describió.
La policía de la Seccional Cuarta, a cargo del comisario Mariano Angel, la Policía Científica y Brigada de Investigaciones tomaron intervención en el caso que representa el primer homicidio ocurrido este año en Comodoro Rivadavia.
SOSPECHOSOS
Los investigadores accedieron a un testimonio que dio cuenta de que uno de los presuntos autores del homicidio había publicado en su cuenta de red social Facebook: “bajé a uno”. La Policía ya trabajaba en esa línea de investigación y tendría identificados a los dos delincuentes que actuaron, se indicó.
Por otro lado, ayer la madre de Solari efectuaba los trámites de retiro de su cuerpo para ser trasladado a la ciudad de Neuquén donde sus restos serán sepultados.
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