Por Marcelo A. MorenoHay quien piensa que conceptos como honor, decoro y dignidad son antiguallas vaciadas de sentido. Que en una época en que la informalidad ha desacartonado las relaciones esas palabras han perdido todo significado.
Un representante de la Federación Agraria de Misiones, Raúl Kosinski, hizo saber que el secretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, calificó a los productores yerbateros de esa provincia de “polacos pelotudos” y también de “polacos patas sucias”.
El embajador de Polonia en la Argentina envió una nota al secretario para pedirle explicaciones sobre sus “agravios a ciudadanos polacos”. Dice sentirse “profundamente dolido” y se manifiesta “aún más sorprendido por tratarse de la expresión verbal de un funcionario público”.
Kosinski, además, contó que Moreno “se refirió al gobernador (de Misiones) Closs resaltando su sobrepeso y haciendo consideraciones sobre su sexualidad”. En pocas palabras, habría tratado al mandatario de “gordo puto”.
Todo, porque Closs había apoyado un reclamo de los productores yerbateros.
Para la agencia oficial Télam el hecho, como tantos otros, no existió . Y, como en otros tiempos, se limitó a reproducir un comunicado de la Secretaría de Comercio.
Los antecedentes de Guillermo Moreno avalan la certeza: es el mismo que entró en una reunión de directorio con guantes de box, el que ha hecho del insulto y el apriete una manera de practicar la política , el que despliega una variada bijouterí para atacar a Clarín y el que ha prohibido la circulación de los medios que no le gustan en sitios que considera sus cotos de caza, como el Mercado Central.
Que un funcionario exhiba l os modales patoteriles de un barrabrava resulta sino escandaloso por lo menos extraño. Pero que al círculo áulico del poder -la Presidenta y sus pocos íntimos- esta conducta le caiga simpática o le parezca eficaz o adecuada produce cierta pavura.
Hay quienes todavía pensamos que ser funcionario del Estado es un honor que exige decoro. Y que deshonrarlo es un agravio a la ciudadanía y a quienes le confirieron esa digna misión.

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