El peligroso juego K de agitar el caos

El peligroso juego K de agitar el caos
Los hechos ocurridos en los últimos días no están haciendo más que confirmar lo que se viene anunciando, desde principios de año, en las páginas de este diario: el Gobierno nacional busca, por todos los medios, dañar a Daniel Scioli, para así intentar complicar sus chances de ser presidente en 2015.
Scioli es, por lejos, el dirigente político mejor posicionado para ocupar el sillón de Rivadavia dentro de tres años, cuando Cristina Kirchner deba dejar el poder.

Es en este contexto que debe entenderse la decisión de retacear el envío de fondos por parte del Estado nacional, lo que lleva a que haya incertidumbre por el pago del aguinaldo a 550 mil empleados públicos y miles de jubilados del Instituto de Previsión Social (IPS).

Cristina Kirchner apuesta al caos, a intentar que se incendie la Provincia, ya que la alteración del cronograma de pagos significará medidas de fuerza y movilizaciones. Pero la administración K podría tener el efecto búmeran, es decir, se le puede volver en contra. La historia reciente de nuestro país demuestra que los estallidos sociales que se produjeron en la Provincia siempre tuvieron impacto nacional. Ningún presidente pudo hacerse el desentendido ante este tipo de situaciones.

Cristina Kirchner debería repasar lo que sucedió con Eduardo Duhalde, quien, desde las sombras, habría incentivado las protestas sociales que se terminaron llevando puesto al gobierno de Fernando de la Rúa. Pero la situación generada fue tan grave que, tras el asesinato de Kosteki y Santillán (hoy se cumplen exactamente diez años de la masacre de Avellaneda), no tuvo otro remedio que adelantar el llamado a elecciones y buscar un sucesor que asumiera el poder.

Duhalde se tuvo que ir en 2003, tras ponerle la banda presidencial a Néstor Kirchner, y fue el principio del fin de su carrera política, cuyo último capítulo ocurrió en octubre del año pasado, cuando cosechó un paupérrimo 5,9% de los votos.

Que la Provincia no pueda cumplir en tiempo y forma con sus obligaciones salariales repercutirá, especialmente, en regiones como La Plata. Nuestra ciudad, que es el centro administrativo y político de la Provincia, tiene a más del 40% de su población trabajando como empleado público en distintas dependencias del Estado, por lo que los retrasos en el pago del aguinaldo indefectiblemente ahondará aún más los efectos negativos que ya viene generando la recesión económica que se registra en todo el país.

Los casi 3.000 millones de pesos que requiere de asistencia la Provincia, el distrito que es por lejos el que más aporta al PBI, no cambia en casi nada la ecuación económica de la administración kirchnerista. Por eso, las demoras en el envío de fondos no hacen más que confirmar que se trata de una clara maniobra política, una provocación que se alimenta por la decisión de la administración K de no querer dar la cara y llamarse a silencio.

Hasta el momento, ningún funcionario kirchnerista dio algún tipo de explicación por la demora en el envío de fondos, y hasta pusieron en ridículo al vicegobernador Gabriel “Pinón Fijo” Mariotto, quien, la semana pasada, mientras Scioli estaba de licencia por un viaje a Italia para someterse a un tratamiento por la prótesis en el brazo derecho, salió a garantizar que ayer iban a estar los fondos para cumplir en tiempo y forma con el pago del medio aguinaldo.

Mariotto, en definitiva, sumó una mentira más a la larga lista de falacias pronunciadas en los últimos meses por un Gobierno nacional cuya imagen se deteriora a pasos acelerados.

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