Por: Ricardo Kirschbaum.Luego de cancelar arbitrariamente la licencia de Fibertel, proveedora de Internet de banda ancha del Grupo Clarín, el Gobierno se propone hacer otra gran demostración de fuerza para apoderarse de Papel Prensa, la empresa productora de papel de diarios cuya mayoría accionaria está en manos de este diario y de La Nación.
Para el segundo acto, el Gobierno quiere un marco importante de empresarios para legitimar el despojo de Papel Prensa que está preparando. Con ese objetivo, está presionándolos hasta el hartazgo para que las primeras líneas vayan a esa puesta en escena. Es tan obvio el bloqueo de los camioneros de Moyano sobre las plantas de Techint y es tan abúlica la acción oficial para impedir la extorsión, que hace más transparente el objetivo de apretar, verbo que el oficialismo practica a destajo como desvergonzado e ilegal método de acción política.
Kirchner quiere tener el control de los medios. ¿Quién duda de eso? Ni siquiera sus fieles escuderos, sus explicadores intelectuales, que sostienen que es tolerable hasta la rampante corrupción a que el “modelo” sufra contratiempos.
La democracia necesita que se respeten las leyes y las normas. Kirchner, según se definió él mismo, es un transgresor que fuerza o ignora las fronteras de la legalidad para tener todo bajo control. Una peligrosa compulsión
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