Por Martín LousteauLa criónica consiste en conservar a temperaturas extremadamente bajas a humanos recién fallecidos, con la esperanza de reanimarlos en el futuro.
Las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias parecen haber sido nuestro nitrógeno líquido, a tal punto que estamos todos dentro de nuestras cápsulas, ignorantes de lo que ocurre más allá. Estamos a diecinueve días de las elecciones presidenciales pero estas se han transformado en irrelevantes. Y la crisis económica mundial continúa profundizándose aunque optemos por ignorarla.
Después del arrasador triunfo de Cristina Fernández de Kirchner casi todo parece congelado. La oposición quedó paralizada. ¿A qué cilindro de crio-preservación han ido a parar Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde? Por lo menos Binner ha dejado un par de escritos, una carta a la Presidente y una solicitada, como legado antes de ingresar en su propio freezer. Los movimientos de De Narváez, pasando de aliarse con la UCR a un acuerdo con Rodríguez Saá, muestran la cintura propia de una barra de hielo.
El entumecimiento también afecta al gobierno. Hace apenas dos meses, sus principales funcionarios desestimaban alegremente potenciales impactos locales de la crisis internacional: nuestra economía estaba sana, la soja parecía no correr riesgos porque China era una locomotora implacable, el grupo de naciones emergentes no se vería mayormente afectado y el Real se mantendría estable. Se hablaba de blindaje y hasta nos dábamos el lujo de impartir lecciones a aquellos países en problemas. En esos momentos, desde esta columna sostuve: "El mundo baila, y no precisamente al ritmo de la guitarra de Amado Boudou. Si elegimos ignorarlo es sólo a nuestro propio riesgo" . Hoy el planeta se parece al Samba -aquel juego de parque de diversiones- y resulta ingenuo pretender que nosotros vamos a pararnos en el medio para hacer piruetas mientras todos se aferran de los bordes para no caer.
Sin embargo seguimos paralizados. Tanto el oficialismo como la oposición. Paradójicamente, el hecho de saber ya el resultado del 23 de octubre no sirve para adelantar decisiones sino todo lo contrario: se ha generado un tiempo muerto hasta la renovación de la administración, que además precisa todavía su validación en las próximas elecciones. Algunos opositores no ven el momento de que finalice este calvario para pasar a retiro, y otros sólo piensan en su reposicionamiento personal de cara a los próximos cuatro años. Ninguno luce siquiera preocupado por los verdaderos desafíos que nos aguardan. Y algo similar se palpa en los discursos y la inacción del gobierno, que trasmiten una sensación equivocada: que todo podrá ser como hasta ahora cuando los problemas, tanto los acumulados domésticamente como los importados, están emergiendo con gran velocidad.
Permanecer inmóviles, aguardando que el mero paso del tiempo aporte eventualmente las soluciones no resulta una postura inteligente. Esa es, precisamente, la crítica de muchos científicos que acusan a la criónica de ser mera fantasía: el propio proceso de enfriado causa un daño masivo en las estructuras celulares que componen nuestro cuerpo. Como se ve, el congelamiento general no siempre es reversible..




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