Los peligros cotidianos que se deben esquivar

En las principales avenidas de Comodoro Rivadavia abundan distintos tipos de defectos y no todos los que circulan por ellas llegan a esquivarlos a tiempo.
La repetición de daños en los vehículos termina por acostumbrar a los conductores quienes, por reflejo, aprenden a esquivar pozos o reductores sin ningún tipo de señalización que les advierta el peligro. Esas maniobras bruscas suelen terminar en accidentes evitables y por ello es que aquí se detallan sugerencias sobre la ubicación de esos baches para que sean reparados, o para estar atentos al momento de encontrarlos en el camino.

Martes 27 de Diciembre de 2011

El reductor de la avenida Polonia y Comunidad es de doble riesgo: además de no contar con señalización, después de cruzarlo existe un enorme cráter cubierto con agua.

En los últimos diez años se experimentó con la colocación de distintos tipos de reductores en las principales avenidas de Comodoro Rivadavia. Se los podría calificar de mayor o menor capacidad de daño, lo cual está inversamente relacionado con la velocidad que se requiere al cruzarlo. Mientras más violento es el obstáculo, menor debe ser la velocidad.

Con un tránsito desprolijo y rápido como el de Comodoro Rivadavia a muchos no le agradó la metodología utilizada para hacerlos frenar, pero de alguna manera se lo debe hacer. De todas formas, a los reductores de menor impacto se los aprendió a pasar sin aminorar la marcha y así fue que aparecieron los gigantes de cemento. Muy deformados los primeros y a pesar de que se rehicieron varios de ellos, todavía quedan algunos de ese tosco estilo.

No se puede negar que sean efectivos, porque atravesarlos a más de 20 kilómetros por hora produce un daño que repercute en el bolsillo de cualquiera. Lo lamentable es enterarse del reductor después de haberlo pasado y ahí entra en juego la falta de consideración que se tiene por los conductores y la seguridad vial. Es que la gran mayoría de estos no tienen ningún tipo de señalización, ya sea carteles, pintura o reflectante que indique su presencia.

Los que fueron construidos en el tramo de la avenida Polonia, que va desde la avenida Lisandro de la Torres a la avenida Pieragnolli, son un ejemplo de ello. En la mano que va de sudeste a noroeste son dos los obstáculos: uno en el cruce con la avenida 10 de Noviembre y el otro, menos visible todavía, antes de la esquina con Hugo del Carril.

DOBLE PELIGRO

En la mano contraria de avenida Polonia son cuatro los reductores, aunque los dos del medio son los únicos que tienen carteles. No ocurre lo mismo con el último de ellos, el que está frente a la cancha del Club Roca, y es justamente el que cuenta con doble peligro. En este caso además de no contar con señalización de ningún tipo, sobre el carril rápido y después de atravesar el reductor, existe un enorme pozo de por lo menos un metro de frente, por un metro ochenta de ancho y unos veinticinco centímetros de profundidad. Ese cráter ayer estaba cubierto de agua y el líquido lo hacía parecer inofensivo.

La avenida Kennedy tiene los suyos, aunque la gran mayoría son de aquellos que pueden calificarse como de menor capacidad de daño porque se cruzan a cualquier velocidad, incluso hay quienes aceleran para hacerlo. En ella también existen reductores inconclusos, como el que está en la esquina de El Patagónico, sobre la mano derecha de la avenida para quien se dirige hacia el centro.

En esa esquina los que sufren son lo que intentan cruzar la avenida por El Patagónico, porque todos los que pasan por Kennedy toman por la parte que le falta al reductor, que está pegado a la parada del colectivo y esas bruscas maniobras suelen terminar en accidentes porque todos quieren hacerlo por el mismo lugar.

OTRO VIOLENTO

Tan violento como un reductor sin señalización es un pozo de bordes irregulares sobre el hormigón. Uno de gran tamaño y fácil de agarrar es el que está ubicado sobre la mano rápida de la avenida Rivadavia en su recorrido al centro, y que está frente a la Sociedad Rural, casi en la esquina con Pastor Schneider. A este tiene un poco más de profundidad que el espesor del hormigón con el que se lo construyó y una circunferencia irregular de aproximadamente setenta centímetros.

No son los únicos que existen en las principales avenidas de Comodoro Rivadavia, por lo que se recomienda tener en cuenta a los mencionados para evitar lamentos.

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