Peligro en las calles: volvieron las picadas y siembran pánico en Santiago y La Banda

Peligro en las calles: volvieron las picadas y siembran pánico en Santiago y La Banda
Cuando parecía que se habían erradicado, cientos de motociclistas retomaron la costumbre de correr a toda velocidad por la ciudad burlando a la policía. Una práctica de alto riesgo para terceros y para los propios protagonistas.

Los estrictos controles policiales lograron, por un tiempo, disminuir la peligrosa práctica de las “picadas”. Durante algunos meses desaparecieron los grupos de motociclistas que desafiaban a los policías, casi de manera burlona, a bordo de sus vehículos.

Pero desde hace al menos 60 días, los grupos de motos volvieron a recorrer las calles. Además se multiplicaron las carreras clandestinas que involucran a dos o más corredores que compiten a toda velocidad por calles públicas.

Según señalaron fuentes policiales, que hace varios meses están abocados al tema de terminar con estas peligrosas prácticas, los motociclistas suelen reunirse en La Banda y luego realizan un recorrido hasta la zona oeste de la ciudad capital. Durante ese circuito tienen designadas algunas zonas donde se corren las carreras clandestinas (ver infografía).

Según pudo saber EL LIBERAL, suelen reunirse los martes y miércoles alrededor de las 2 de la madrugada, cuando los controles viales son más laxos. El circuito comienza en la ciudad de La Banda, sobre la calle 25 de Mayo, a la altura del barrio homónimo, en ese lugar se reúnen habitualmente los motociclistas y realizan las primeras pruebas clandestinas.

Después, el pelotón avanza raudamente por la avenida Libertador hasta la ruta 1, donde otra vez se registran las carreras ilegales.

El siguiente destino de los conductores que desafían a la muerte es la ciudad capital. Llegan por la autopista hasta la calle Ejército Argentino, que los lleva hasta la próxima pista: el bulevar Diego de Rojas, en el Parque Aguirre.

Desde allí, el pelotón se divide. Algunos toman por Independencia hasta Alsina y de ahí a hasta la avenida Lugones. Mientras que otros, circulan por Independencia hacia el sur, ese grupo suele realizar “picadas” en esa calle que es una de las más transitadas de la provincia, lo que representa un verdadero peligro.

El destino final es la calle Lugones donde se realizan las últimas carreras ilegales.

La policía está trabajando hace un tiempo para poder terminar con esta práctica, aunque los pelotones de motociclistas pueden dispersarse rápidamente y evitar el accionar policía. Además, pese a la modificación del Código Penal, que establece que correr picadas es un delito, el mismo es excarcelable (ver aparte).

De acuerdo con lo que confiaron fuentes policiales, uno de los principales problemas que representa esta actividad clandestina, es que alrededor de ellas se genera un círculo de delitos.

Por un lado el de las peligrosas competencias, pero además la mayoría de las motos secuestradas tienen autopartes de dudosa procedencia o directamente los vehículos son robados. Los competidores los habían comprado a bajo precio y modificado para correr “picadas”.

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