Peligra el rescate de Grecia por nuevas diferencias políticas

Papademos prometió aplicar el ajuste, pero la oposición se niega a aprobar más recortes

ATENAS.- En su primer discurso ante el Parlamento griego, el flamante primer ministro, Lucas Papademos, afirmó ayer que la permanencia de Grecia en la eurozona "está en juego", por lo cual la aplicación de las medidas de ajuste adoptadas por la cumbre europea será su "principal tarea".

La oposición conservadora, sin embargo, advirtió que rechazará las nuevas medidas de austeridad y dejó en claro que el nuevo gobierno de coalición que encabeza el ex vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) podría no contar con el apoyo multipartidario que reclaman los acreedores internacionales.

"La principal tarea de este gobierno es aplicar las decisiones de la cumbre europea del pasado 26 de octubre y la política económica relacionada con esa decisión", dijo Papademos, al abrir con su intervención un debate parlamentario que culminará mañana con un voto de confianza al nuevo Ejecutivo, respaldado por socialdemócratas, conservadores y ultraderechistas.

"Nadie quiere salir del euro. Para restaurar nuestra economía necesitamos el apoyo de nuestros colegas europeos y un nuevo programa de ajuste fiscal. El país puede ser salvado; esto depende de ustedes", afirmó el premier ante una sala repleta, luego de enumerar las medidas que planea aplicar. Estas son: reducción de la masa salarial de la función pública, una reforma de la justicia y una ley para simplificar las exportaciones.

La principal misión del gobierno interino es la de desbloquear un pago de 8000 millones de euros del primer rescate acordado en 2010 y trazar un plan de reformas para convencer a los acreedores de que Grecia merece un segundo paquete de ayuda internacional y es capaz de cumplir con los plazos comprometidos.

Pero los primeros problemas llegaron de uno de los socios de coalición, el líder de la conservadora Nueva Democracia (ND), Antonis Samaras, que se negó a firmar una declaración escrita, exigida por la UE, con el compromiso de que el nuevo gobierno de unidad nacional cumplirá los acuerdos alcanzados con sus prestamistas.

"Algunos dicen que para desbloquear el pago [de 8000 millones de euros] tenemos que firmar una declaración conjunta con todos los partidos que apoyan este nuevo gobierno de transición", dijo Samaras a sus legisladores. "Lo dije antes y lo digo ahora: no voy a firmar estas declaraciones", subrayó.

El primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, jefe del llamado Eurogrupo, ha insistido explícitamente en una declaración por escrito sobre la medidas de austeridad que Atenas debe adoptar para asegurarse la ayuda internacional.

Samaras, sin embargo, no sólo se negó a firmar esa declaración, sino que adelantó ante sus diputados que no respaldará más medidas de austeridad y abogó por cambiar la receta para sanear la economía griega, que, a su juicio, debe pasar de la fórmula de los recortes y las subidas de impuestos a otra que favorezca el crecimiento.

"Lo dijimos y lo diremos siempre: sin crecimiento no se puede", dijo el jefe de ND. Aunque el partido de Samaras forma parte del nuevo gobierno liderado por Papademos, su apoyo a la coalición hasta ahora ha sido poco entusiasta.

Sin alternativa

En su intervención de ayer, Papademos coincidió con Samaras en que "las actuales políticas [de austeridad] han agravado la recesión y aumentado el desempleo", pero señaló que no existe alternativa a la permanencia en la eurozona. El premier, además, afirmó que la labor que tiene por delante es demasiado grande para el período de 100 días para el que se acordó su designación, que debería expirar en febrero.

Pese a las diferencias entre los socialistas del ex primer ministro Giorgios Papandreu y los conservadores de ND, que la semana pasada llevaron al país al borde del abismo, se prevé que la nueva coalición de gobierno gane mañana sin problemas el voto de confianza en el Parlamento.

Si bien la mayoría de los griegos elogió la designación de Papademos como premier, se calcula que decenas de miles de personas descontentas con más de un año de medidas de austeridad saldrán a las calles el jueves, en el aniversario de un levantamiento estudiantil que ayudó a derrocar a la junta militar en 1973.

La nueva protesta social podría coincidir con la llegada de los inspectores de la llamada Troika, que tienen previsto reunirse con el nuevo gobierno esta semana.

Y en otra muestra de los desafíos que enfrentará el nuevo gobierno para aplicar las medidas de ajuste, trabajadores del sector público también prometieron abandonar hoy sus puestos durante tres horas, mientras que el sindicato del sector privado GSEE está considerando lanzar huelgas a nivel nacional a fin de mes.

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