El vicepremier Nick Clegg criticó la intransigencia de Cameron en la cumbre de Bruselas; dijo que el país corre riesgo de quedar aislado
En una crítica pública sin precedente, el viceprimer ministro Nick Clegg, del partido Liberal Demócrata (socio de los conservadores), afirmó que la decisión de Cameron, que rechazó una invitación para unirse a sus 26 socios europeos en una alianza fiscal más profunda, "fue mala para Gran Bretaña".
Además, dijo estar "amargamente decepcionado" por el resultado de la cumbre, en la cual Gran Bretaña fue la única de la Unión Europea (UE) en oponerse a la reforma del tratado fundacional del bloque que procura salvar al euro y poner fin a la peor crisis financiera en décadas. "Ahora existe el peligro de que Gran Bretaña quede aislada y marginalizada dentro de la UE", dijo Clegg, en una entrevista televisiva con la BBC.
El funcionario -que ha sido acusado de traicionar los principios de los liberales demócratas al adherir al drástico ajuste propiciado por Cameron- advirtió a los tories euroescépticos y encantados con el "desplante" a Europa, que están "espectacularmente equivocados". Una Gran Bretaña "fuera de Europa sería considerada irrelevante por Washington y un pigmeo en el mundo", dijo Clegg, y enfatizó: "Quiero que [el país] permanezca en alto y guíe al mundo".
Clegg -partidario de estrechar las relaciones con Europa, pese a que el Partido Conservador intenta distanciarse de Bruselas- dijo que hará ahora todo lo posible "para asegurar que este retroceso no se transforme en una barrera permanente".
Varias fuentes sostienen que Clegg "no lo podía creer" el viernes cuando fue levantado de la cama a las 4 de la mañana e informado del resultado de la cumbre. "No creo que sea una buena decisión para los puestos de trabajo, para la City o para las familias", afirmó. "Y le dije al primer ministro que para mí es imposible dar la bienvenida a esta medida", agregó.
Sin embargo, intentó minimizar los rumores sobre una posible disolución de su alianza con los conservadores. "Sería incluso más pernicioso para nosotros como país si se desintegrara el gobierno de coalición. Causaría un desastre económico en el país precisamente cuando existe una gran incertidumbre económica", agregó.
Las declaraciones de Clegg -que cayeron como un balde de agua fría en el gobierno- aumentaron el desconcierto entre los británicos, que no saben si celebrar o rechazar el veto de Cameron a la reforma al Tratado de Lisboa, acuerdo fundacional de la UE. "Yo les dije [a los 26 líderes europeos] que no podía llevar este acuerdo ante mi Parlamento y defenderlo exitosamente sin ofrecer al mismo tiempo alguna salvaguarda para nuestro sistema financiero. Pero no me escucharon. Por eso ejercí el veto", justificó Cameron el viernes. Hoy el premier deberá dar explicaciones en la Cámara de los Comunes, donde podría enfrentar cuestionamientos, incluso desde su propio partido.
Por ahora, las encuestas parecen darle la razón al premier: según un sondeo publicado por el Mail on Sunday, 62% de los británicos consideran que Cameron hizo bien en oponerse a cambiar los tratados y sólo 19% piensan que fue un error.
Por su parte, el canciller William Hague desestimó ayer las declaraciones de Clegg en el sentido de que el veto deja aislada a Gran Bretaña, aunque destacó: "La coalición de gobierno debe continuar".
"No estamos marginados, lo puedo asegurar. Se requiere nuestro consenso para un amplio abanico de otras decisiones que vendrán en los próximos meses", declaró Hague.
El contrapunto dejó expuesta una vez más la principal diferencia ideológica entre los aliados del gobierno británico: entre los conservadores hay un importante bloque de "euroescépticos", mientras que los liberales demócratas son los más favorables a la UE de todo el arco político británico, incluida la oposición laborista.
El partido se unió el año pasado a los conservadores para dar lugar al primer gobierno de coalición desde la Segunda Guerra Mundial. La alianza tiene una mayoría de 84 bancas en la Casa de los Comunes de 650 escaños.

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