La idea de reformar la carta orgánica y aprobar la elección directa del presidente partidario deberá quedar para el año que viene.
El tono áspero y los disturbios que marcaron desde el propio inicio la Convención, hicieron cambiar el foco del cónclave, por lo que la voluntad para modernizar la fuerza política quedó en un segundo plano y alrededor de las 3 de la madrugada los convencionales abandonaron el recinto ante la falta de quórum para continuar la discusión.
Durante la madrugada, los principales dirigentes y sus voceros se retiraron ofuscados por el fracaso del primer encuentro formal tras las elecciones, en el que los reproches y los pases de factura se tornaron protagonistas. El dirigente radical Leopoldo Moreau buscó luego minimizar los incidentes y cruces que se produjeron el viernes a la noche, al afirmar que el encuentro fue "excelente y de un profundo debate", aunque insistió en advertir que el "anti-kirchnerismo bobo" ejercido en estos años llevó al partido al estado de crisis actual.
"Es toda una exageración" y "no pasó nada", fueron las palabras que utilizó el dirigente bonaerense al ser consultado sobre el áspero intercambio que mantuvo con el jefe del bloque de senadores radicales, el alfonsinista Gerardo Morales, en medio de la acalorada discusión entre sectores enfrentados. Fue allí cuando ambos dirigentes cruzaron insultos y empujones, y debieron ser contenidos para que la situación no pasara a mayores.
Morales reconoció que "es verdad que hay cosas que hemos hecho mal" pero también defendió su tarea al frente del Comité Nacional en la época de los 'radicales K' y recordó que "nos hicimos cargo de un partido en llamas y resistimos la intención kirchnerista del partido único. Esto debemos tenerlo presente en el debate".
Al volver al clima enrarecido en el que se desarrolló el encuentro partidario de ayer, Moreau admitió que "es cierto que en algún momento se elevó la voz, etcétera, pero en una asamblea de 300, 400 congresales es absolutamente natural y normal".
Después de los incidentes registrados alrededor de las 21, los convencionales radicales continuaron con la lista de oradores prevista hasta ese momento y hacia la 1 de la madrugada Alfonsín volvió a tomar la palabra para reiterar su justificación de la estrategia electoral ante los cuestionamientos provenientes, en su mayoría, de la Cantera Popular y la Franja Morada.
El principal obstáculo para la reforma fue la falta de acuerdo entre el sector de los alfonsinistas del Movimiento de Renovación Nacional que respaldaba la modificación pero, al mismo tiempo, operaba para que el sucesor de Ernesto Sanz -que deberá ser designado el próximo 16 de diciembre- se elija por el método tradicional y no haya una presidencia de "transición".
En cambio, los sectores de la juventud, los convencionales bonaerenses enrolados en los espacios de Moreau y Federico Storani y otros representantes del interior pugnaban por imponer una moción en la que se declarara la caducidad de los mandatos y que la Convención Nacional, comandada por Hipólito Solari Yrigoyen, se hiciera cargo de manera provisoria de la conducción hasta la elección directa.
El Morena había realizado una reunión íntima antes de llegar al recinto del Centro Asturiano para definir algunos puntos básicos de la propuesta y el acuerdo parecía estar encaminado cuando el presidente del partido, Sanz, llegó acompañado por el intendente electo de Córdoba, Ramón Mestre, el dirigente que conformó un grupo de jefes comunales de todo el país para marcar su poder territorial tras los comicios de octubre.
Sin embargo, el encendido tono de los discursos, los reproches y cánticos de los sectores juveniles y la necesidad de hacer una autocrítica por el tercer puesto obtenido por Ricardo Alfonsín motivaron el cambio de rumbo de la reunión, que finalmente no generó avances sobre quién podría llegar a ser el próximo titular del Comité Nacional y quiénes estarán al mando de los bloques legislativos.
A través de un comunicado, ayer el vicepresidente, Julio Cobos, aseguró que "el radicalismo necesita una modernización integral cambiando las formas de hacer las cosas y el proyectar, pero sin dejar de lado sus principios fundacionales. Para esto, primero debemos superar las contradicciones actuales: somos un partido que defiende la institucionalidad del país y le cuesta fortalecer las propias. Somos el partido de la reforma universitaria, y nos perdimos la oportunidad de reformar nuestra carta orgánica; somos un partido que necesita de los jóvenes y las mujeres; y nuestras ofertas electorales y cargos de conducción se construyen sin una significativa participación de los mismos".







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