La pelea es por el voto de los conservadores

A poco más de un año de las elecciones a Gobernador, los dos principales frentes apuntan a dos objetivos claramente definidos. Por un lado, el voto de los partidos conservadores. Por el otro, el pase de Mario Bofill, capaz por sí solo de volcar el fiel de la balanza.
La disputa pondrá en veredas opuestas al Gobierno nacional y al provincial, con la firme decisión de la Presidente de recuperar una provincia tradicionalmente esquiva al peronismo. La Casa Rosada ha fijado como prioridad en su agenda política la elección de Corrientes. En este marco, en los últimos días ha cobrado efervescencia la disputa por el poder dentro del liberalismo. Los celestes se orientan a permanecer en ECO, aunque con la condición de llevar la candidatura mayor. Más allá de los chisporroteos puertas adentro del Partido de Torrent, no se discute la nominación Cassani, quien por delante tiene la compleja responsabilidad de ordenar los tiempos y armonizar posiciones. Por aquello de que, el quiere celeste que le cueste, "Perucho" está llamado a mostrar que tiene uñas de guitarrero. "Si pudo bajar 30 kilos, cómo no va a poder acordar con todos", graficó una alta fuente del liberalismo que recordó lo que hizo "Pocho" en el autonomismo, al meter a los Mancini en la bolsa en el ‘82.

Obligado por las circunstancias, y sin margen para una negociación que el propio Gobierno descartó, Hugo Moyano quemó las naves con el paro y el acto del pasado miércoles.

Fue más que nada una movilización del gremio de camioneros. Siete de cada diez asistentes pertenecían a la organización. Los gremios que adhirieron fueron muy contados. No aportaron la cantidad esperada y los independientes a la postre retacearon el apoyo, según los organizadores, por la falta de seguridad.

De todas formas, juntar 50.000 personas no es poca cosa, más allá de que la formidable capacidad financiera, operativa y logística de camioneros de por sí lo garantiza.

Queda por ver la lectura que deja una plaza semi colmada, con notables zonas al descubierto, pero cuya convocatoria dista de la espontaneidad que le daría legitimidad a una movilización de este tipo.

Más de mil micros fueron afectados para el traslado de gran parte de la multitud.

Lo cierto es que el Gobierno pasó el trance más duro. Cristina se congratuló que no haya habido disturbios y que la convocatoria haya sido flaca; y fiel a su estilo dispuso redoblar la ofensiva en toda la línea para borrar a Moyano de la conducción de la CGT.

La Presidente prohibió todo tipo de negociación, pedida de mil formas por el líder camionero. E instruyó al Ministerio de Trabajo para que haga lugar a la impugnación realizada por algunos gremios a la reunión de la Confederal prevista para el siguiente 12 de julio.

De todas formas, legalizado o no, la decisión de Moyano es seguir adelante. Ese día se oficializará una nueva fractura de la CGT que mostrará al líder camionero con un puñado de gremios auto titulándose jefe. Seguramente Luis Barrionuevo mantendrá el kiosco de otro racimo de gremios poco representativos que, con el rótulo de azul y blanca, se mostrarán como otra de las patas de la conducción cegetista. La tercera pata, de hecho la más representativa y numerosa en cantidad de gremios será la que cuente con la bendición oficial. Las señales del Gobierno sirven para alinear hasta los más díscolos que no quieran quedar al margen del calor oficial.

Para quedar al frente de la CGT oficialista suena el nombre de Calo, de la UOM, ya desde hace tiempo. Aunque no se descarta que en la forzada asome el nombre de un ex moyanista, el taxista Omar Viviani, de por sí todo un símbolo del realineamiento acelerado que se ha dado en el escenario gremial.

Muchos han sido los hombres muy cercanos a Moyano que han venido desertando. Quizás entre todos, quien más se destaque por su vieja militancia al lado del líder camionero es el actual diputado nacional Héctor Recalde, padre del titular de Aerolíneas Argentinas que, 48 horas antes del acto reportó en Casa de Gobierno ante la Presidente.

MOYANO SEGUIRÁ CON

UNA CUOTA DE PODER Y SERÁ

UN PUNTO DE REFERENCIA

Lejos de ser un hombre del predicamento, la legitimidad y el reconocimiento público que supo tener Saúl Ubaldini, el todavía líder cegetista tiene otro perfil.

Astuto, de formas patoteriles y prepotentes, el líder camionero acuñó un inmenso poder en estos años en los que forjó una alianza de hierro con el ex presidente Kirchner.

Ese poder que lo ejerció sin contemplaciones fue dañando la relación con los demás gremios, al ser ostensible el privilegio que gozaba camioneros y al no trepidar tampoco en avanzar sobre los colegas quitándole afiliados.

La caída de Moyano en este aspecto reconforta a muchos, no sólo al Gobierno y particularmente a Cristina. Los límites impuestos por la Presidente fueron saludados desde distintos sectores, más allá de que en algunos la opción Moyano o Cristina terminaba por crear dudas existenciales.

Dos sectores influyentes de la vida nacional, actores de privilegio de los últimos años han quedado en la encerrona impuesta por las circunstancias.

El campo y la conjunción La Nación-Clarín, se encontraron de la noche a la mañana con la necesidad de tomar posición en un conflicto frente a dos actores considerados poco gratos. Ahí asomaron las contradicciones de idas y vueltas en las que la coherencia quedó de lado.

La oposición política parece seguir sumida en el desconcierto, sin capacidad de reacción frente al nuevo escenario.

¿Por qué Moyano seguirá siendo Moyano? Porque tras sí tiene al más poderoso y organizado de los gremios del país, con capacidad de movilización y de daño. Juega a su favor además el ser la contracara del esquema oficial, lo cual en cuestiones de marketing servirá para ubicarlo por mucho tiempo como un punto de referencia de la vida gremial, aunque no sea más el jefe de la CGT; y por ser la expresión más dura que hay contra el Gobierno, seguramente seguirá contando con la generosa prensa que le dispensan los multimedios no oficialistas.

EN EL CAMINO QUEDÓ

MOYANO, AHORA LA

PRESIDENTE VA POR MÁS

Herido o no, lo que está claro es que Moyano terminó por sucumbir frente al embate presidencial. Logró Cristina lo que Néstor siempre quiso y no se animó. La Presidente en estas cuestiones siempre ha sido la expresión más radicalizada del kirchnerismo. No tiene términos medios. No tiene frenos como sí los tenía Néstor, un hábil esgrimista que apretaba una y otra vez, pero que al final terminaba negociando de la mejor manera posible.

Cristina tiene una visión distinta. El caso Moyano es sólo un caso. YPF otro. El estilo cristinista es otro. El elenco gubernamental es también otro, porque el sello propio de su impronta va moldeando a su imagen y semejanza una nueva arquitectura de poder. Una forma distinta de construcción que sólo el tiempo dirá si es sustentable.

En este derrotero, los cañones apuntan a la Gobernación del primer Estado argentino. Daniel Scioli ha cometido la imperdonable imprudencia de blanquear anticipadamente sus aspiraciones de cara a 2015.

La Presidente parece dispuesta a hacer sonar el escarmiento. El jueves, Scioli estuvo en la Casa Rosada, pero Cristina no lo atendió. Lo derivó al Ministro de Economía que sugerentemente levantó su perfil castigando al Gobernador bonaerense cuya gestión está en la mira de la Casa Rosada.

El Gobierno le dio una parte del apoyo esperado, para cancelar el pago de los sueldos de junio. Los 1.000.000.000 entregados a modo de aporte extraordinario eran insuficientes y obligaron a Scioli a reprogramar el pago del medio aguinaldo en cuatro cuotas, lo que sí implica un desgaste por partida doble.

LA SUERTE DE RAMÓN SAADI

Pocos dirigentes apoyaron económica y políticamente tanto a Carlos Menem como los Saadi de Catamarca. Allá se realizó, al día siguiente del triunfo de 14 de mayo de 1989, una selecta fiesta presidida por el electo Presidente para 350 personas en la Residencia oficial de Las Pirquitas, en la que estuvieron referentes de todo el país y personalidades públicas como Amalita Fortabat.

De Corrientes llegaron Hugo Hansen, Rodolfo Martínez Llano, Humberto Romero y Rubén Pruyas.

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Dos años después, Ramón Saadi (h), entonces Gobernador de Catamarca osó iniciar una campaña nacional recorriendo el país para suceder a Menem en el ‘95.

Los que saben y conocen el paño señalan que el impacto que tuvo el caso de María Soledad no hubiera sido tal si desde el Gobierno nacional no se hubiera potenciado el hecho.

La Intervención Federal a la Provincia tuvo el condimento adicional de los propios intereses de un Menem que a la hora de ejercer el poder era impiadoso.

Ahora, dos décadas después, Scioli parece haber cometido el mismo desliz. Cristina no dijo aún que no quería ser ni que descarta la reforma constitucional que la habilite.

La movida del Gobernador bonaerense fue considerada de mal gusto, y la ofensiva de la Casa Rosada apunta a esmerilar la imagen del ex motonauta que por ahora mide mejor que la propia Presidente.

El tiempo dirá si Scioli resiste la embestida y si tiene el temple que las circunstancias exigen.

En términos de poder, el Gobernador es, hoy por hoy, el candidato con mayores posibilidades dentro del peronismo.

Juega a su favor su alta imagen. Controla la Provincia que tiene casi el 40% de los electores del país, y está la circunstancia que dentro del peronismo es visto como alguien funcional a los intereses que tienen los caciques territoriales de preservar sus propios poderes.

Podría decirse que no hay liderazgo sobre el conjunto del justicialismo, pero sí hay necesidades compartidas con el resto de los jefes territoriales.

PARAGUAY SORTEÓ LAS

SANCIONES ECONÓMICAS

La firme postura del novel gobierno paraguayo terminó por disuadir a los vecinos países del Mercosur y de la Unasur, que pensaron con algo de ingenuidad que la presión desde afuera podría contribuir a revertir una decisión política de altísimo nivel.

El hecho no hizo sino mostrar la fortaleza del sistema político del Paraguay ante un Presidente que quiso conducirse no como un Presidente, sino como un monarca.

Esa fortaleza se expresó en el acuerdo logrado entre los partidos Liberal y Colorado, que consideraron que más allá de sus diferencias era necesario establecerle precisos límites a la fantasía presidencial que apuntaba a acordar desde el poder una nueva alianza que prescinda de los socios que lo llevaron al poder, para promover una fractura del Partido Colorado apoyando a un sector minoritario del mismo para encabezar un proyecto político distinto.

La contundencia de los números logrados en ambas cámaras del Congreso de la Nación muestra por sí sola la soledad en que quedó Lugo. Un presidente que prescinde de la política no está habilitado para sostenerse al frente del gobierno.

Si algo faltaba fue el contundente respaldo de la Iglesia al nuevo gobierno, y la indiferencia del pueblo paraguayo que lejos estuvo de asumir la defensa del depuesto presidente.

BRASIL SE ENOJÓ CON SU

EMBAJADOR, Y DIO ALGO

MÁS QUE UN PASO ATRÁS

La principal Embajada que hay en Asunción es la del Brasil. Luego, por orden de importancia, la de los Estados Unidos. Brasil tiene como característica que en todos los países desarrolla una acción de inteligencia a través de sus funcionarios que apunta a mantener plenamente informada a la Cancillería de la realidad del país.

A Dilma, la movida en el Paraguay la tomó con el paso cambiado. No existía en los sensores de Itamaraty la gestación de un movimiento de estas características. Así fue que la Presidente, ocupada en los menesteres de la Cumbre de Río de Janeiro, se encontró de improviso con una crisis en el país vecino.

Inicialmente la reacción fue particularmente dura. Con el correr de las horas Dilma dio un paso atrás, dejando la iniciativa en manos de Cristina.

Tras el giro de Dilma estuvo no sólo la mejor información del hecho y sus antecedentes, sino la relación cálculo-beneficio que derivaba de tensar la cuerda con un socio estratégico en términos de energía, en cuanto implica Itaipú y los nuevos proyectos en ejecución y estudio.

De todas formas y por aquello de que el hilo se corta por lo más fino, quien llevó la peor parte fue el Embajador del Brasil en el Paraguay, quien para la Cancillería brasileña estaba cazando pajaritos mientras se cocinaba la destitución exprés del ex obispo, Lugo.

En meses más se hará público el relevo del actual embajador, que sería sustituido por un peso pesado de Itamaraty, lo cual no hace sino revalidar la notable importancia que el Brasil le atribuye al Paraguay.

UNA VACANTE QUE

ABRE EXPECTATIVA

Más allá de que la Presidente haya informado al inicio del conflicto el retiro del Embajador argentino del Paraguay, lo cierto es que dicho embajador, el ex vicegobernador de Buenos Aires Balito Roma, ya no estaba en Asunción. Había entregado su renuncia tres meses atrás, y ya se había despedido de las autoridades paraguayas.

Ahora, la vacante genera fuertes expectativas. Misioneros, correntinos y formoseños pugnan para quedarse con un destino diplomático considerado de primer nivel para las provincias argentinas vecinas.

Habrá que ver quién se termina imponiendo, o se da la paradoja que nuevamente un extraño vuelva a ocupar la representación en el Paraguay.

El ex embajador Roma estuvo nueve años en Asunción, todo un récord. Los que saben dicen que en la Cancillería se olvidaron de su existencia.

EN CORRIENTES LOS

LIBERALES COPARON LA BANCA

Frente a dos actores de primer nivel, como lo son el Gobierno nacional y el provincial, de manera imprevista estallaron diferencias en el liberalismo que para algunos son sólo puntos de vista distintos, y para otros esconde la pulseada que desde ya se avizora en materia de alianzas.

El liberalismo es un sector importante en la vida política de la Provincia, y esta importancia es la que hace que lo que ahí pase sea seguido con particular atención por quienes apuntan a formar alianzas con posibilidades electorales.

El Partido de Torrent se ha impuesto un desafío que no es menor, y que pasa por pugnar por el logro de la candidatura mayor en el turno que se viene. Quizás sea, en el medio de la disputa abierta, al menos alentador que no se haya puesto en duda ni la decisión de ir por esa candidatura para el liberalismo, ni objetado al candidato consensuado para representarlo, el caso del actual Presidente de la Cámara de Diputados.

Esta última circunstancia, esto es su doble responsabilidad de ser el timonel de la Cámara baja y el candidato oficial del Partido, quizás haga que deba anteponer las responsabilidades que de ello derivan para zanjar, en el menor plazo posible, esta situación controversial.

El hecho de ser el candidato que el liberalismo llevará para la Gobernación aconseja a Cassani a ponerse por arriba de los sectores en pugna, priorizando la necesidad de encolumnar monolíticamente al partido tras una idea fuerza que lo rescata de la posición deslucida que ha tenido en los últimos años.

Sabido es que los tiempos de la política no son los tiempos de la Justicia, y que si realmente se apunta a efectividades conducentes hay que entender que la política es el arte de lo posible. La política se hace con actores de carne y hueso, cuyas acciones y reacciones generan consecuencias.

De ahí la necesaria habilidad para pilotear una situación de conflicto que, mantenida en el tiempo, puede perjudicar -sin necesidad- las aspiraciones del partido en su conjunto.

Lo que queda en claro es que ambos sectores en pugna deben bajar un cambio, para crear condiciones de diálogo que posibiliten manejar los tiempos y las formas en beneficio de los resultados buscados.

La tarea no parece fácil. No son un secreto las prevenciones recíprocas ni tampoco el interés que tanto desde el radicalismo como del peronismo se da a la situación que vive el Partido Liberal.

Lo importante quizás sea aplicar aquella máxima del General Perón, cuando decía "debemos ser artífices de nuestro propio destino y no instrumento de la ambición de nadie".

¿Serán los liberales capaces de llegar hasta el final? ¿Estarán dispuestos a un destino común? El tiempo tendrá las respuestas. Quizás lo más importante sería desjudicializar la disputa para encontrar desde la política las soluciones que la realidad impone.

EN EL PJ SE HABLA

DE SUPERPODERES

Algo está claro a esta altura y es que en el justicialismo no habrá internas para definir el candidato a la Gobernación. En rigor de verdad, el candidato del Gobierno nacional, del cristinismo será quien sea el candidato del Frente para la Victoria o como se termine llamando el frente que sostenga el Gobierno nacional.

Desde este punto de vista el justicialismo es una de las patas, seguramente la más importante de este frente sí, pero está claro que los límites están impuestos desde el poder central.

La dicotomía de por fuera o por dentro del PJ carece por completo de razón en este tiempo en el que se ve cómo construye poder el cristinismo.

Para el Gobierno nacional la pelea en Corrientes es su pelea. Necesita ganar la única gobernación que se pone en juego, a tres semanas de la elección nacional.

En ese marco es previsible entonces que se meta mano para asegurar una racionalidad que está puesta en duda si se mantuviera el esquema decisorio que ha conducido, cooperativa partidaria mediante a sucesivos yerros electorales con consecuentes frustraciones.

Un Congreso del justicialismo estaría otorgando superpoderes para que las cuestiones internas no prevalezcan y que a la hora de las decisiones se puedan plasmar las mismas con la efectividad que reclama el pragmatismo.

En este marco, lo más probable es que la oferta electoral de la Casa Rosada se ordene desde afuera hacia adentro. La idea sería la de apuntar los términos de la alianza en el armaje estructural del Frente para la Victoria de forma tal que los lugares que queden terminen siendo para el justicialismo y no al revés como ha sido en anteriores oportunidades con los resultados conocidos.

RICARDO COCINA

A FUEGO LENTO

Ingenuo sería pensar que el Gobernador no tiene puesto algo más que un ojo en lo que pasa en los otros sectores de la vida política provincial. Colombi es por naturaleza toquetón. Poco afecto al respeto de la interlocución orgánica apunta a relacionarse por lo bajo, priorizando la importancia del poder territorial que deviene de las intendencias.

Quizás a esta altura le juegue en contra que a través de sucesivas elecciones mostró ya sus cartas, esto es la forma cómo define las situaciones controversiales. Esto lo perjudica, como lo perjudica la firme decisión del Gobierno nacional de poner toda la carne en el asador. A su favor, la capacidad de trabajo, su mayor experiencia y el hecho de la ventaja que deviene ser el único que resuelve; y antes que nada tener enfrente a sectores que, aunque potencial y objetivamente en mejores condiciones, no logran a la hora de la verdad consolidar acciones comunes capaces de quebrar un ya largo predominio radical en la Provincia.

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