La pelea de Tamse se define de madrugada

El intendente fue a Trabajo a pedirle a los choferes que levanten el paro. Firmaron un acta, pero se decidía en punta de línea.

Después de que los choferes de la Tamse mantuvieran ayer cortadas todas las líneas del transporte urbano estatal, anoche, a última hora, el intendente Daniel Giacomino intentó destrabar la situación y, en la sede de la Secretaría de Trabajo firmó un acta con los delegados sindicales para evitar un nuevo día de paro. Los colectiveros querían que el titular del Palacio 6 de Julio diera las garantías necesarias para que se cumpla con un plan de reparación de unidades. Cerca de la medianoche, las partes llegaron a un acuerdo, aunque los colectiveros se dirigían a punta de línea para analizar si aceptaban las promesas. "El servicio tiene que estar normalizado mañana (por hoy) a primera hora", decía el intendente.

"Estoy a punto de firmar el acta con el plan de arreglo, si no aceptan después será problema de ellos", decía anoche a este medio el secretario de Transporte, Raúl Merino. "El acta está, pero nosotros vamos a ver qué deciden los compañeros", explicaba Bruno Sánchez, uno de los delegados de Tamse.

El intendente estaba a las 22 en el acto en homenaje al Día de la Mujer en el Cabildo, cuando sus asesores le advirtieron que se venía un segundo día de paro si no aparecía el compromiso en boca de Giacomino, quien partió con Merino a la cartera laboral. "Vine a destrabar el conflicto", dijo sin muchas vueltas, cuando todo hacía indicar que a la medianoche todavía no se reponían los primeros servicios de la madrugada. "Vengo a solucionar el problema de los cordobeses, tengo mi opinión sobre lo que está pasando, pero no lo digo porque no quiero echar más leña al fuego. No, no es un problema de dinero. Me reservo para no echar más leña", insistió el intendente antes de ingresar, quien dejó entrever que se trata de una interna en el seno de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).

Sánchez, uno de los delegados que llevó adelante la protesta, dijo antes de que llegara el intendente: "Queremos que venga Giacomino, es lo que piden los compañeros". A esa misma hora, unos 500 choferes de la Tamse esperaban en la punta de línea de Parravicini, los que con cánticos amenazaban que, sin la presencia de los funcionarios, no aceptarían un acuerdo.

El titular del directorio de la Tamse, Hugo Germán, fue quien les prometió a media tarde de ayer que había soluciones con un plan a corto y medio plazo para reparar las unidades en mal estado –según los delegados de la UTA suman unas 70, pero de acuerdo con los dichos de Merino no son más de 8 ó 9–.

El funcionario les aseguró que se iniciará una recuperación de los coches, junto con la construcción de un nuevo galpón, que pedían los choferes, y un recambio por unidades cero kilómetro en un plan más ambicioso y con un plazo de 12 meses. Pese a las promesas de Germán, quien sucedió a Merino en la estatal Tamse, los trabajadores se atrincheraron en la empresa e insistieron en que, sin la presencia del intendente, no retomarían las actividades. "Sí, pedimos mil disculpas a los usuarios, pero no es culpa nuestra. Hay fallas, estamos pidiendo por el arreglo de los coches. También de esta forma estamos velando por los pasajeros porque no se puede salir con las unidades rotas", dijo Sánchez.

La pelea de los delegados quedó en evidencia porque algunos se volvieron a sus hogares después de la media tarde, pero algunos empujaron hasta lograr la presencia de Giacomino en Trabajo. Los más díscolos habían pedido en noviembre el apartamiento de Merino con un paro similar por mejoras en los ómnibus (en ese momento denunciaban 40 coches rotos, en lugar de los 70 de ahora). Incluso, estaban aquellos que no querían que el secretario general de la UTA, Gregorio Galván, siguiera en el gremio.

Mientras la puja entre choferes y el Directorio se seguía en Trabajo y en la punta de línea de Parravicini, en las paradas de las líneas de Tamse se amontonaron los pasajeros desconcertados con la protesta. La medida se inició con una asamblea en los corredores 500 y 600, pero pasado el mediodía todos los recorridos –a excepción de los trolebuses– dejaron de funcionar. El parate generó que un 40 por ciento de la prestación se viera resentida, o sea unos 130 mil cordobeses.

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