Kirchner se sintió traicionado por Tabaré. Y éste nunca toleró la postura del argentino con los cortes.
Pasaron más de 5 años de la costosa controversia pastera, para que, habiendo encapsulado la solución del problema en la opinión de la justicia internacional, la reciente llegada de José Mujica al poder y su sintonía con Cristina Fernández, se pudiera comenzar a desandar el Tabaré versus Kirchner.
En la extensa lista de intentos y fracasos que protagonizaron los ex mandatarios podría empezarse con el cambio de opinión experimentado por el uruguayo en 2004, cuando, al ganar la presidencial, anunció como de la nada que las plantas de Ence (España) y Botnia (Finlandia) se construirían como lo había negociado su antecesor, el conservador Jorge Batlle.
El kirchnerismo no tardó en mostrarse traicionado. Es que siendo candidato, Tabaré, como cuatro años después Mujica, fue aupado por el oficialismo argentino cuando buscaba seducir a la comunidad uruguaya en el país. Además, a fines de los '90, el Frente Amplio de Tabaré cuestionaba las pasteras y sus militantes marchaban contra ellas junto a los argentinos.
Por su parte, Kirchner no demoró en capitalizar el reclamo entrerriano de que se relocalizaran las plantas para las legislativas de 2005. Hizo del tema causa nacional, y avaló explícitamente los múltiples cortes fronterizos. Cuando los Kirchner dejaron de apoyarlos (hoy sólo queda Gualeguaychú con Fray Bentos), las economías de los pequeños comerciantes regionales estaban agónicas.
Los cortes obsesionaron a Tabaré. Por ellos incluso castigó a Kirchner cuando le negó el apoyo a su candidatura a la secretaría general de la Unasur. La intervención del gobierno para levantar los bloqueos fue su condición inclaudicable a la hora de negociar. En cambio, para el acercamiento que después iniciaría Mujica no fueron obstáculo.
En mayo de 2005, Kirchner y Tabaré acordaron la creación de un grupo de alto nivel que terminó su trabajo 180 días después, sin acuerdo. En marzo de 2006 se reunieron en Chile y pactaron otro plazo de 90 días y que en ese lapso Ence y Botnia suspendieran las construcciones de sus respectivas plantas a la vera del binacional Río Uruguay. Se dice que Tabaré terminó cediendo a las presiones de Botnia.
Con el juicio ante La Haya ya en marcha, hubo una oportunidad para salir del enredo cuando Kirchner le pidió al rey Juan Carlos de España que mediara en el conflicto. A pedido del monarca, un diplomático español fue y vino varias veces a un lado y otro sobre el Río de la Plata, como "facilitador" del diálogo. Y en paralelo a las cancillerías, ya jugaban su rol el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y el secretario de la presidencia de Tabaré, Gonzalo Fernández.
Ence se mudó de Fray Bentos. Pero en agosto Vázquez inauguraba en persona la terminal portuaria por donde hoy salen las exportaciones de UPM, la empresa que adquirió Botnia. Y así llegó la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile. Noviembre de 2007. Allí Kirchner y Tabaré se reunieron y tampoco llegaron a nada. Ahí mismo el uruguayo anunció la firma del decreto que ponía en marcha a Botnia.
En las crónicas de entonces se escribió que Kirchner le dijo a su otrora aliado: "No me trates de boludo, ésto es una puñalada al pueblo argentino". Y se dijo que el oriental retrucó: "Tus coqueteos con los piqueteros de Gualeguaychú fueron una provocación". Desde entonces nunca más se hablaron.





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