La pelea de los gremios y La Cámpora paraliza AA

Los sindicatos quieren voltear a Recalde y al resto de la conducción, pero el Gobierno los respaldó. Ayer hubo suspensión de vuelos.

Varios vuelos fueron cancelados por un nuevo conflicto

La Cámpora empieza a desangrarse por las internas antes de tiempo

“La empresa está casi en quiebra. Hay que recuperar al cliente que se fue”, advirtió la presidenta Cristina Fernández cuando decidió reestatizar Aerolíneas Argentinas (AA), en 2008. Pasaron más de tres años y la línea de bandera argentina llegará a un déficit de casi mil millones de dólares este año, insume una demanda de 1,7 millones de dólares diarios por parte del Estado, y sufre paros y conflictos que hacen que volar en Argentina sea casi una pesadilla y muy costoso para todos.

Desde que CFK le entregó la conducción a La Cámpora las cosas empeoraron. Mariano Recalde, que se suponía que por su ascendencia sindical iba a frizar las medidas gremiales, está hoy a punto de ser atropellado por la embestida de los pilotos y los técnicos. Hay quienes dicen que tiene un pie afuera. El Estado administra AA y la subsidia, pero no la controla: la expropiación no se materializó y la española Marsans sigue siendo la dueña de la compañía.

Al Congreso nunca le entregaron los balances ni los detalles del avance para consumar la expropiación, aunque la ley así lo obliga. La virulencia de los reclamos gremiales aumentó en las últimas horas. Se cruzaron Recalde y Juan Pablo Schiavi (secretario de Transporte) con los pilotos. Por ahora, la Casa Rosada apoya al presidente de Aerolíneas, que está acompañado en la conducción por otros miembros de La Cámpora, como Eduardo “Wado” de Pedro y Axel Kicillof. El secretario de Comunicación, Juan Manuel Abal Medina, se reunió con ellos el jueves a la noche en su despacho. Y ayer subió la foto del encuentro a sus cuentas de Twitter y Facebook. “Ayer recibimos a los amigos de Aerolíneas Argentinas. Nos mostraron su nuevo Plan de Comunicación y repasamos importantes avances para la compañía”, dijo. Pero tienen un rival interno de peso, el ministro de Planificación, Julio De Vido. “Recalde tiene una pésima relación con De Vido que era el que, de alguna forma, contenía a los gremios. De Vido no quiere saber nada con La Cámpora. Pero se los tiene que tragar”, confió a PERFIL un ministro del Gobierno. Y agregó: “Recalde y La Cámpora se manejan de manera soberbia y no escuchan a nadie”.

De todos modos, para la Presidenta sería un problema entregar a Recalde: simboliza el fracaso de la primera gran gestión que tiene en sus manos La Cámpora, la agrupación juvenil creada por su hijo, sostén militante del proyecto kirchnerista. Recalde, según dicen en la empresa, consulta muchas de sus decisiones con Máximo. “Se lo quieren llevar puesto”, opinó otra fuente de la Casa Rosada en referencia a la relación entre los gremios y Recalde. El papel de Hugo Moyano también está en duda. APLA, el sindicato de los pilotos que lidera Jorge Pérez Tamayo, es un aliado del líder de la CGT. Y las presiones de Pérez Tamayo, que se habían calmado antes de las elecciones, reaparecieron. Reclaman sueldos, recursos, aviones e inversiones. Lo mismo hace otro sindicalista, Ricardo Cirielli, de los técnicos.

Desde que asumió, la gestión Recalde incrementó la planta de Aerolíneas en 2 mil empleados. Tienen más de 11 mil trabajadores. “En tres años no mostraron los balances. Es sospechoso. Recalde nos dice que la plata se va en sueldos, pero nosotros cobramos menos que los de LAN”, le dijo Cirielli a PERFIL.

Agregó: “Manejan la empresa como si fuera un kiosco. No tienen experiencia y encima nos quieren enseñar de aviación”. Una frase similar había lanzado APLA: “Este es el kiosquito de los nenes”, en referencia a La Cámpora.

Schiavi retrucó: “Los que arman todo son pilotos que cobran entre 8 y diez mil dólares por mes y viajan una sola vez por mes. Se hospedan en hoteles cinco estrellas y tienen muchos privilegios”. Ese dato fue confirmado a PERFIL por el presidente de la Comisión de Seguimiento de las Privatizaciones, el radical Rubén Lanceta, que citó a las partes para el martes 29 a las 15, para que den explicaciones.

Un ministro le dijo a este diario que APLA maneja “la gerencia de programaciones” y decide el estatus de los pilotos dentro de la empresa. El que no se encolumna “es desplazado”. Una solución, para algunos en el Gobierno, es que se declare “servicio público” la aeronavegación, una ley que, en su momento, frenó Héctor Recalde, el padre de Mariano, en el Congreso. Eso evitaría los paros. CFK se podría referir al conflicto el miércoles, al inaugurar un hangar que los pilotos consideran obsoleto.

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