El jefe de gobierno ya envió un proyecto para aumentar sus partidas en 3000 millones de pesos. Pero lo ató a otro expediente que contempla un bono para pagar indemnizaciones a camioneros. Los K y el resto de la oposición se resisten y el PRO por ahora no tiene los votos.
Pero en una maniobra que revela una curiosa falta de timing político, este año Macri envió a la Legislatura ese proyecto atado a otro que le puede hacer caer toda la estantería.
El jefe de gobierno porteño quiere que le aumenten partidas por 3000 millones de pesos para sostener el pago de subas salariales que se acordaron este año con los trabajadores municipales y los docentes.
Pero en el mismo proyecto Macri solicita además un nuevo endeudamiento para hacer obras viales (como la ampliación del Metrobús y las bicisendas) y saldar un histórico reclamo de Hugo Moyano, que contempla el pago de 220 millones de pesos en concepto de indemnizaciones a los trabajadores de la recolección de basura. Esos montos Macri espera cubrirlos con la emisión de bonos y activos financieros disponibles por subejecución y excedente de caja.
Mal momento eligió el jefe de gobierno para enviar el primer proyecto de ley de envergadura a la Legislatura, que en lo que va del año se limitó a aprobar beneplácitos y chicanearse en el recinto por temas de índole nacional más que a sancionar leyes de impacto directo en la ciudadanía porteña.
El escenario de guerra que se planteó entre el gobierno porteño y el nacional desde el frustrado traspaso del subte, motivó que los legisladores que representan al kirchnerismo estén dispuestos a trabarle al PRO cualquier iniciativa, más aún si eso puede complicar en algún punto la gestión de Macri.
Si ese escenario ya era evidente sin el tratamiento de leyes de resonancia, más en claro va a quedar con este proyecto que el PRO esperaba aprobar en la sesión del próximo julio.
Es que la guerra que se desató entre el gobierno de Cristina Kirchner y Hugo Moyano desterró las mínimas chances de que el interbloque K que encabeza Juan Cabandié apoye el proyecto de ampliación presupuestaria que va pegado al de las indemnizaciones para los recolectores de basura.
En el bloque macrista comenzó a correr la paranoia por la dificultad que tendrá de aquí en más el oficialismo porteño para alcanzar los 31 votos necesarios para sesionar y aprobar proyectos como éste.
Es que además de la negativa de los 14 legisladores del interbloque K, el resto de la oposición se muestra reacia a acompañar al macrismo. Tanto los bloques de la Coalición Cívica, como los de Proyecto Sur, Buenos Aires Para Todos y la UCR, que entre todos suman otros 16 legisladores, no están dispuestos por el momento a levantar la mano para beneficiar a Macri.
En tanto que el sindicalista Claudio Palmeyro, que el PRO ya contaba como un potencial aliado para este año, está lejos de ser una mano a favor. Es que Palmeyro responde a Omar Viviani, el líder de los taxistas que está cada vez más cerca del Gobierno nacional y justamente más lejos de Moyano, y difícilmente apoye una iniciativa que salda un reclamo histórico y personal del líder de la CGT, que semanas atrás marginó a Viviani de la conducción de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (Catt).
En este contexto, el bloque de 26 legisladores del PRO sólo puede contar con el apoyo de sus tres aliados: Daniel Amoroso, Adriana Montes y Juan Pablo Arenaza. Eso no le alcanzará si la oposición sigue en la misma postura firme que al macrismo le costará ablandar.






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