La decisión de que el Senado investigara la investigación -valga la redundancia- del crimen de Candela nació en el arranque de la dura avanzada que desarrollan los sectores ultra K que reportan directa y únicamente a la Casa Rosada sobre Daniel Scioli y su gestión al frente del Ejecutivo bonaerense. Y el dictamen consecuente de ese trabajo terminó de la misma manera: cruzado por la feroz interna del oficialismo.
Ahora, el trabajo de esa comisión terminó con un informe “oficial”, firmado por siete de los nueve miembros del grupo: los senadores que responden a Mariotto y dos opositores (uno de la Coalición Cívica y otro del Gen. Produjeron un dictamen muy duro que, con todo, sus autores creen haber adecuado a la “tregua” que rige en la pelea del oficialismo: hacen graves imputaciones al “ministerio de Seguridad”, sin nombrar a su titular. Mientras, el único senador sciolista de la comisión, y otro del PJ disidente, no coincidieron con esa visión y produjeron sus propios informes.


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