Lo sufrió un comerciante y su familia. No lo balearon de milagro. Hasta los persiguió con un vecino pero pararon cuando les apuntaron
Todo eso pasó el viernes a última hora en la casa de Wilson Luna (31) en la Villa del Carmen, en Rivadavia.
Luna contó que eran las 23.30 cuando estaba por ver una película junto a su esposa María (31) y su hijo de 1 año en su casa. En otras dos habitaciones dormían otros dos hijos de la pareja, de 8 y 6 años, y la madre de Luna, de 62 años.
En ese momento, tres ladrones rompieron la puerta del frente y uno de ellos, empuñando una pistola, llegó al dormitorio del comerciante. “Entró y le traté de agarrar el arma. Con el otro brazo lo tomé del cuello y lo empujé hasta otra pieza donde nos caímos. El tipo no soltó el arma, pero le agarré la mano y logré encañonarlo con su propia arma”, dijo la víctima.
Mientras eso sucedía, María forcejeaba con otro malviviente y sus dos hijos, al ver esa situación, salieron de su pieza y saltaron sobre la cama para proteger al bebé.
“Llegó un tercer ladrón, se asomó por la ventana y me largó un tiro a los pies. Ahí me puse de escudo al tipo con el que peleaba y como pude, le agarré la mano con el arma y le disparé al otro ladrón”, dijo Luna.
El balazo dio en el marco de la ventana y allí el sujeto que luchaba con el hombre se zafó y huyó con sus cómplices. Luna no se amilanó y salió a perseguirlos, pero fue un acción arriesgada porque uno de los ladrones se dio vuelta y volvió a dispararle.
Un vecino salió y recogió en su Peugeot 404 al comerciante para seguir a los delincuentes, pero la persecución terminó cuando uno de ellos se paró en la calle y les apuntó. Finalmente, uno de los ladrones se subió a un remis y los otros huyeron a pie. “Se me cruzó de todo por la cabeza, solo defendí a mi familia”, dijo ayer Luna.
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