San Pedro (a).- En los últimos días se recibió la visita de gran numero de jubilados preocupados porque sus haberes “no llega a cubrir ni la mitad de la canasta básica de hoy”, agregando el periplo de permanecer largas horas de pie haciendo fila en las entidades crediticias o lugares donde deben cobrar “pese a los reiterados reclamos verbales y mediante notas por intermedio de las entidades que nos nuclea”.
PALABRA
AUTORIZADA
“Nosotros tenemos documentación que colegas de Buenos Aires no hicieron llegar, donde un relevamiento del Defensor de la Tercera Edad indica que el haber mínimo de los jubilados no cubre la mitad de la canasta básica, que se necesita $ 3.059 al mes para subsistir, pero la jubilación mínima es de $ 1.434. Un año atrás, esa canasta mínima costaba $ 2.458, lo que implica que en 12 meses aumentó un 24,4%, a tono con la inflación que miden los Institutos Provinciales y muy lejos de las cifras que publica el INDEC, en torno del 10%. En caso de las pensiones no contributivas, que es el 70% del haber mínimo ($ 1.003), la cobertura todavía es más baja ya que solo cubre una tercera parte de los $ 3.059 mensuales”.
Según el Ombudsman de la Tercera Edad, Eugenio Semino, la canasta del jubilado contiene los bienes y servicios imprescindibles para la subsistencia de una persona sola. En el caso de un matrimonio, ambos jubilados, el costo de la canasta sube a $ 3.700 mensuales, o sea que con dos jubilaciones mínimas (de ambos cónyuges), no cubren el costo de esa canasta. La medición no incluye los mayores gastos asociados a las fiestas de fin de año que, en general, se afrontan con el cobro del medio aguinaldo.
El cálculo de la Defensoría de la Tercera Edad es muy parecido si se compara la jubilación media ($ 1.850) con el sueldo medio de los trabajadores registrados que ronda, en los menores casos, los $ 4.500, según la Secretaría de la Seguridad Social. En este caso, el haber medio equivale al 40%, muy lejos del “histórico” 82%.
La composición de la canasta muestra que contiene bienes y servicios mínimos, imprescindibles, valuados a precios por debajo de la media de comercios y negocios. Supone un gasto en alquiler de apenas $ 480 o el gasto en expensas si el jubilado es propietario.
Lógicamente un gasto mayor al resto de la población es el de salud, en medicamentos básicos, pues no contiene tratamientos complicados y por ende, costosos el rubro recreación únicamente considera una salida a un paseo, una comida en una pizzería y el pago de la cuota de un centro de jubilados.
Hacia adelante, se supone que el jubilado mantendrá los subsidios en gas, luz y agua, servicios que en la canasta del jubilado representan $ 90 mensuales.
“Queremos aclarar que desde que comenzaron a valuar el costo de la canasta del jubilado, no procuramos patentar un sistema de medición de última generación para compulsar los requerimientos mínimos de los mayores, sino poner en discusión en la sociedad los distintos criterios de los que se parte para considerar la temática de la vejez, que no se base en lo eminentemente cuantitativo y tampoco para otorgar ninguna conformidad para discutir la vejez preconfigurada como pobreza”.
En función de estas cifras “consideramos que se transforma en un hecho tortuoso para cualquier trabajador activo asumir su próximo pasaje a la condición de jubilado. Actualmente se estima que con 30 años de aportes, el trabajador se jubila con un haber equivalente a la mitad del sueldo promedio actualizado de los últimos 10 años. Un punto de controversia son los coeficientes de actualización”.
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