Pedofilia en Brasil: arrestaron a un sacerdote de 83 años

Monseñor Luiz Marques Barbosa, de 83 años, fue detenido por abuso sexual de monaguillos adolescentes. El Vaticano aclaró anoche que Barbosa no es formalmente obispo, como lo citaron medios de prensa, aunque le fue concedido el título honorario de "monseñor", rango con el que se lo conoce en Brasil. La orden de prisión provino de la Comisión Parlamentaria que investiga los casos de pedofilia en el país y que lidera el senador federal Magno Malta.
La filmación de las relaciones sexuales del prelado con un joven, hechas en enero de 2009 con un celular, se constituyó en un elemento que puede probar el delito. Pero lo que indujo al juez de la causa a colocar al anciano detrás de las rejas fue la presunción de que éste preparaba su fuga al exterior.

El vídeo se exhibió públicamente en Arapiraca, la segunda ciudad del estado de Alagoas donde Marques ejercía la conducción de la grey católica. El filme muestra al obispo echado en una cama mientras otro hombre hacía sexo oral. Partes de las escenas se mostraron hace una semana en el canal de aire SBT a través del programa Conexión Reportero, que localizó al joven del video, Fabiano da Silva Ferreira, de 20 años. El muchacho contó que el prelado lo asedió desde que tenía 12 años.

El ex monaguillo declaró que mantuvo relaciones sexuales con Marques Barbosa durante años y que, decepcionado con la Iglesia Católica, desistió de los votos religiosos. El muchacho confesó que su familia "quedó en estado de shock cuando supo de esto" y comentó que muchas veces pensó en suicidarse.

El senador Malta sostuvo que la prisión de Marques Barbosa tuvo "como objetivo evitar que el religioso interfiera en las investigaciones o intimide a los ex monaguillos". El juez agregó que la Policía Federal "descubrió que monseñor había obtenido su pasaporte recientemente, lo que llevó a pensar que podría huir del país".

Malta dijo que la ciudad de Arapiraca "entendió nuestra investigación y sintió pena y náuseas". Algunas informaciones sobre este caso provinieron de otros dos sacerdotes Raimundo Gomes y Edilson Duarte, acusados también de violentar niños y adolescentes, quienes optaron por acogerse a la "delación premiada".

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