El presidente regional de Cajamarca dijo que hay que “sacar” al mandatario. Preocupa la aparente vuelta de la izquierda radical.El pedido del presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, para “sacar” al jefe de Estado, Ollanta Humala, subió ayer a su máximo punto la temperatura política en Perú y colocó al mandatario regional en las puertas de la cárcel.
“(Santos) está propiciando que la gente que va a los mítines diga que el presidente debe irse a su casa (...) Parece un acto de sedición que no puede ser tolerado”, dijo el fiscal general, José Peláez, al abrir la posibilidad a un proceso. Algunos congresistas y otros observadores de derecha consideraron que el cajamarquino, un educador de 43 años, incurrió en apología del delito, lo que podría significarle perder el cargo e ir a prisión, algo que, a su vez, amenazaría con agravar el conflicto.
Congresistas que dejan al oficialismo por la “traición” de Humala, duros críticos del mandatario que hoy le dan la mano, pedidos de que se vaya el jefe del Gabinete ministerial, Óscar Valdés, y respuestas duras de este y un aparente renacer de la izquierda radical se unieron en un escenario en medio del cual reapareció el olvidado lema gubernamental “la gran transformación”.
Santos, del partido comunista Patria Roja y quien lidera una protesta en Cajamarca contra un proyecto minero, encendió la llama el martes con un discurso en un mitin: “¿Qué pasa cuando el presidente no cumple su palabra?”, preguntó. “Lo sacan”, dijo la audiencia. “Eso es democracia. Cuando luchamos nos dicen desestabilizadores, terroristas que quieren tirar abajo el estado de derecho. ¿Cuál? ¿El de (Alberto) Fujimori y (Vladimiro) Montesinos? Ecuador sacó a (Lucio) Gutiérrez, a (Jamil) Mahuad, a (Abdalá) Bucaram porque mintieron y Ecuador no desapareció; Bolivia sacó a (Gonzalo) Sánchez de Lozada y tampoco desapareció”, dijo Santos como preámbulo al pedido de una Asamblea Constituyente.
Humala, limitado para una respuesta directa porque él pidió en su momento sacar al presidente Alan García, respondió de otra manera, con la reaparición de la promesa de “gran transformación”, aunque esta vez dejando fuera a algunos de sus viejos compañeros de camino. “La gran transformación la vamos a hacer, les guste o no a los extremistas. La cumpliremos de manera firme sin sobresaltos, sin miedo, sin violencia, sino unidos, trabajando juntos por el pueblo, donde están las vestiduras del pueblo”, dijo Humala en un mitin con el que rompió el silencio que tanto se le critica.
Lo de “extremistas” iba destinado a Santos y los congresistas que dejaron el oficialismo, Javier Diez Canseco, Rosa Mavila y Verónika Mendoza, otrora entusiastas del cambio prometido.
Analistas conservadores y liberales, que apoyan al gobierno de Humala pero critican su falta de comunicación con el pueblo, aplaudieron que el presidente haya finalmente salido a hablar.<
Dpa

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