Las autorizaciones tarifarias otorgadas en mayo y diciembre de 2009 con las que el servicio alcanzó una actualización global del 38% no alcanzarían a cubrir el esquema de costos y los taxistas aspiran hoy a otro incremento del 20%. En mayo del año anterior, la bajada de bandera valía $4,50 y $0,15 la ficha. Si se aprueba el aumento, ambos conceptos llegarán a $7,68 y 0,25.
Echelini indicó al término de la reunión que desde tal fecha se siguió el trámite interno vinculado a la verificación de dichos costos, cuyo respectivo informe, proveniente de la Subsecretaría de Recursos, ya ha sido emitido. De tal modo, consideró que la semana en curso será definitoria para la respuesta a la petición.
Como se indicó, el sector solicita la autorización para aumentar un 20% los precios de la bajada de bandera y la ficha, que cae cada 80 metros. Así, las tarifas variarían de $6,40 y $0,21, respectivamente, a $7,70 y $0,25. El funcionario indicó que el análisis de la documentación indica que el pedido tiene una estructura sustentable en cuanto a los números.
“La estructura se asemeja bastante al aumento que han solicitado en cuanto a las principales variables. A partir de allí habrá que hacer un análisis interno, que indicará hacia dónde vamos con el aumento”, sostuvo.
DEUDAS PENDIENTES
Resulta oportuno recordar que las tarifas equivalían en mayo de 2009 a $4,50 y $0,15 y que el 21 de tal mes se les reconoció un aumento que llevó los conceptos a $5,40 y $0,18. En diciembre del mismo año se les reconoció otro incremento que colocó los precios en los actuales $6,40 y $0,21.
En sendas sesiones en que los ediles dieron aprobación a los nuevos costos, todas las argumentaciones fueron dirigidas a acentuar las exigencias relativas al “blanqueo” de los choferes y al cumplimiento del servicio, con faltas notorias en lo inherente a la franja nocturna y la presencia en paradas críticas como la del Prosate, en San Martín y Saavedra.
Vale destacar además que tales exigencias continúan siendo hoy materia de demanda, en el contexto de estudio del servicio al que los concejales se abocan para actualizar la ordenanza que lo rige, vigente sin modificaciones desde 1985, aunque todo parece indicar que nuevamente llegará la suba antes de la optimización de las prestaciones y el cumplimiento de la normativa.
“Ellos arguyen que como la estructura de costos no representa lo que vale el transporte, el servicio ha disminuido en su calidad”, dijo Echelini, agregando que en el marco de la discusión deben analizarse aún factores como los mencionados.
Por último, es válido traer a colación que en el último tratamiento legislativo de la tarifa, el concejal Guillermo Almirón había señalado la posibilidad de que en adelante dejara de aplicarse la equivalencia porcentual entre bajada de bandera y ficha, de modo tal que en los aumentos subsiguientes se adaptara solo el precio de la fracción, sin tocar la bajada de bandera, que resulta más “dolorosa” para el bolsillo del contribuyente.
Sin embargo, tal posibilidad no sería efectiva esta vez, ya que consultado puntualmente, el secretario de Gobierno subrayó que la solicitud del sector es de un aumento global sobre ambos conceptos.
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