A pedido de Boudou

Por Ricardo Kirschbaum

La remoción de Daniel Rafecas, el juez que investigaba el presunto tráfico de influencias de Amado Boudou en favor de The Old Fund, el controlante de la ex Ciccone Calcográfica , es otro paso en la dirección que marcó el discurso del vicepresidente del último Jueves Santo.

Boudou había denunciado allí al estudio del procurador Esteban Righi como un enlace influyente sobre el Poder Judicial, además de revelar que el presidente de la Bolsa de Comercio le había ofrecido una coima en nombre de la empresa Boldt.

Boudou había recuperado súbitamente la memoria porque estos casos habían ocurrido cuando él trabajaba en el ANSeS (2009) y cuando se desempeñaba como ministro de Economía (2010-11). Días después de ese discurso, presentó denuncias ante la Justicia.

Righi renunció a su cargo luego de comprobar que no tenía respaldo en la Casa Rosada. La exposición del vicepresidente había sido consultada con la Presidenta.

Boudou también cargó contra Rafecas por los mensajes que había cruzado el juez con el defensor de Núñez Carmona , un íntimo amigo y socio del vicepresidente, vinculado con uno de los directores de la ex Ciccone, Alejandro Vandenbroele. El ataque sobre Rafecas provocó escozor en un sector del kirchnerismo que considera al juez como un ícono por su trayectoria en el juzgamiento de las violaciones a los derechos humanos.

La Cámara, a la que se señala como proclive al oficialismo, removió a Rafecas porque el juez violó su imparcialidad “para que cierta información llegase a Núñez Carmona y, posiblemente, a otros imputados. La finalidad -ya sea ayudarlos, transmitirles tranquilidad o llevarlos a cometer yerros procesales- no es un dato que importe a la hora de encuadrar su conducta ...”.

Rafecas es separado, entonces, por ese acto que habría sido en favor de Boudou y de sus amigos vinculados a la ex Ciccone.

Con ese argumento, la causa cambiará de juez y, posiblemente, de fiscal. Habrá un sorteo: ¿saldrá otra vez Oyarbide?

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