"Aquí hay peces gordos; si no, no se puede montar una oficina paralela"

"Aquí hay peces gordos; si no, no se puede montar una oficina paralela"
El empresario asegura que había pago de comisiones aceptados como "legales". Y coimas.
La madrugada del 4 de agosto de 2007, un avión privado rentado por la estatal Enarsa aterrizó en la pista del Aeroparque Jorge Newbery. En sus asientos: funcionarios argentinos y venezolanos. En su bodega: al menos una valija con 800 mil dólares. ¿Su destino? Todavía incierto. Campaña electoral. Pago de sobornos. Conjeturas. ¿Su origen? Las arcas de la compañía venezolana de petróleo, PDVSA.

Antonini Wilson cuenta detalles de su efímera relación con los funcionarios argentinos. Asegura que el pago de comisiones a empresas privadas para el aporte de logística existía, pero es claro al separar el abono de ese porcentaje, con el presunto pago de coimas: "En muchos casos el servicio se prestó y eso también ocurre en varios países. El negocio está en otros pagos que no quedan registrados en ningún lugar".

Claudio Uberti se manejaba con autorización de la Quinta de Olivos y sin control alguno. Venezuela era su lugar en el mundo. "Ahora aparecen varios actores secundarios que sí tenían participación en los negocios pero no en la toma de decisiones. A la oficina en Caracas no entraba cualquiera. Sólo unos pocos", recuerda Antonini.

En la capital chavista, el ex funcionario K se rodeó de gente poderosa. Así conoció a Alex Del Nogal, un controvertido empresario chavista. Del Nogal era el contacto de Uberti en Caracas. Wilson lo confirma, pero también lo hacen diversas fuentes caraqueñas.

La suerte de Alex se cerró pocas semanas después del escándalo de la valija. En septiembre de 2007 terminó preso en Italia por narcotráfico. Además, Del Nogal también estuvo detenido en Venezuela por sus vinculaciones con un atentado terrorista y en Suiza por drogas y lavado de dinero. Si algún empresario venezolano quería hablar con Uberti debía tocar las peligrosas espaldas de ese hombre.

Antonini habla pausado. Piensa dos veces antes de responder y recuerda cada una de las reuniones con empresarios argentinos. "Hay peces gordos aquí. Todos los empresarios que aparecen con vinculaciones a los negociados tenían una participación mínima. Acá había gente más importante, si no, no puedes montar una oficina paralela". La oficina a la que hace referencia Antonini es la que utilizaba Uberti para sus reuniones con empresarios. En ese marco, el venezolano remarca que esa oficina era clave en el manejo de dinero surgido de presuntos negocios paralelos entre Caracas y Buenos Aires. El viernes, mediante un escrito, el ex funcionario se presentó ante la Justicia negando vinculaciones con el presunto pagos de sobornos.

Veritas vos liberabit. La verdad os hará libres, en latín. Así firma Antonini cada correo. Mientras tanto, en ambos países, los detalles de negocios irregulares siguen apareciendo.

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