La peatonal volvió a Lavalle y fue un éxito total

La convocatoria de las noches de verano fue masiva. Los bares y restaurantes trabajaron hasta la madrugada.

La calle Lavalle dejó de lado la polémica por el estacionamiento, las motos y el tránsito y retomó una sana costumbre de los veranos en la ciudad: la peatonal. El centro estuvo colmado de vecinos que decidieron acompañar la iniciativa de los bares y restaurantes de la mano de la Municipalidad.

Los preparativos para recibir al público comenzaron temprano en la tarde del sábado. Cerca de las 18 agentes municipales cortaron la calle Lavalle desde Edison hasta Buenos Aires. Así, poco a poco las mesas se adueñaron de las calles. A diferencia de otros años, en esta oportunidad también agregaron juegos inflables para los más chiquitos que fomentaron el espíritu familiar.

Además, no sólo los restaurantes tuvieron su espacio sino que buscaron que los artesanos también pudieran participar. Los cuatro bares de la Lavalle trabajaron toda la noche hasta la madrugada. Si bien el Municipio estableció, en un principio, que la peatonal funcionara hasta las tres de la mañana, la convocatoria fue tal que superó las expectativas de los planes del Ejecutivo y el público permaneció hasta el amanecer.

El Paso y El Viejo Molina fueron los dos locales que aportaron los espectáculos musicales. Aunque no hubo un número estimativo de cuánta gente concurrió, encontrar una mesa vacía fue una tarea difícil. El clima también acompañó la noche del sábado y motivó a los transeúntes a permanecer afuera.

“Fue un éxito total”, resumió, de forma simple y contundente, Mariano Mosna del Hotel Lavalle. El hombre contó que trabajaron hasta las cinco de la mañana porque “los clientes no se querían ir”. Por orden municipal, después de esa hora no vendieron más alcohol pero señaló que, igualmente, la gente eligió tomar licuados y otro tipo de tragos sin alcohol. “Lo más vendido durante la noche fue la cerveza”, sostuvo.

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