La Peatonal Rivadavia, un paseo obligado de turistas y marplatenses

La peatonal Rivadavia se ha convertido en estos últimos tiempos, en el paseo obligado de los visitantes que buscan una movida diferente en cuanto a los espectáculos a ver. Fuera de los protocolos teatrales, la mediatización, los brillos y purpurinas se encuentran ellos, los verdaderos artistas, que solo por amor a lo que hacen, por la difusión, por lucirse, y por un reconocimiento popular y la famosa pasada de gorra, recorren el asfalto de la calle Rivadavia, entre actuaciones e improvisaciones
Se pueden encontrar a varios por cuadra, algunos con permiso otros sin. Donde uno se puede topar con payasos, caricaturistas, show de marionetas, transformistas, cuadros fileteados, ajedrecistas, tatuadores de henna, mimos, magos, y demás.

Luego de ver un poco de cada espectáculo pudimos entablar unas charlas con los principales exponentes de la movida artística de la calle.

Nos topamos con el dúo de payasos con narices, como ellos se definen, Javo un joven de Venado Tuerto y Ezequiel oriundo de la ciudad, ambos residentes en La Plata. Se denominan el Dúo Dinamitó, como así lo dice en su página de facebook. Ellos proponen intervenciones creativas, afirman que el ser artistas y más que nada payasos están muy conectados con la emociones, por lo que cada actuación los sensibiliza y tratan de atraer desde el más pequeño hasta el más grande que este por los alrededores.

Es el primer año en la calle Rivadavia, antes venían haciendo actuaciones en las plazas de la ciudad, para ganarse este disputado espacio de la peatonal debieron presentar un curriculum y una idea, lo que es fundamental para ser aprobados, y tiene que ser sin lugar a dudas, un hecho artístico el que deban presentar. Los chicos son dueños de una larga trayectoria artística, por lo que fueron aceptados, al menos por enero, teniendo oportunidad de renovar el permiso un mes más. Claro que este permiso tiene sus restricciones, y como toda primera vez en algún sitio, deben pagar el famoso “derecho de piso”. Por eso no pueden hacer uso de instrumentos musicales, y no se pueden extender mucho tampoco en su acto. Aunque caminando unos metros mas, vemos como otros artistas si hacen uso prolongado del espacio. Ya en estos casos no decide la municipalidad, sino decide el público, el espectador, el niño riendo a carcajadas. Todo tiene un tinte místico que no se debe interrumpir.

Mas adelantes nos encontramos con Nicolás un marplatense de 40 años, que su arte es dar arte. Con unos atriles, pinturas, dibujos contorneados de personajes de Disney, delantales, transforma a niños en artistas por unos minutos. La idea es convertir un espacio de asfalto común y corriente, en un estudio de dibujo y pintura. Es el primer año que Nicolás intenta suerte en este sitio, en el invierno lo podemos ver en las diferentes plazas, aunque reconoce que aquí es más difícil que un nene logre sentarse a pintar, ya que la mayoría está de paso, y no quieren esperar al niño que dedique tiempo a embellecer su dibujo. En las plazas, es más fácil, afirma, la gente esta sentada con su mate, lo que le sobra es tiempo y lo que les gusta es ver al niño entretenido por un buen rato. Además de quizás lograr despertar una veta artística en cada uno de ellos, y puedan llevarse de recuerdo su mejor diseño.

Uno de los más interesantes, originales y buscados es Coco Albornoz, reconocido por sus filetes porteños, oriundo de Buenos Aires, pero amante de Mar del Plata, ya hace 6 años que nos deleita con sus cuadros que nos remontan en un viaje imaginario al corazón de San Telmo o a un barcito de La Boca, y esa es la idea, con sus aforismos, banderas argentinas y retratos del Zorzal, podemos ver como la gente se reúne y pregunta por sus obras.

Coco nos comenta que es muy buscado por extranjeros, lo suyo es un arte casi perdido, por lo que es muy valorado su trabajo. Fue llamado directamente por la municipalidad de la ciudad para que exponga sus obras. Y es un artista chapado a la antigua, como el mismo se define, no tiene página web, ni blog, ni facebook, ni nada, se lo busca por el boca a boca, como en los viejos tiempos. Y así piensa seguir, por que mal no le va, comenta.

Coco nos cuenta que este arte se fue perdiendo en la época del Gobierno Militar, ya que fue prohibido porque se decía que distraía a los conductores. Siendo un arte de la expresión popular, evidentemente iban a censurarlo. También puede ser que hayan influido los aforismos y extractos de canciones en doble sentido que tampoco eran del agrado del gobierno de turno.

Esta técnica renace al ser declarada patrimonio histórico cultural en el 2006, y florece denotando un espíritu único, bien porteño, bien argentino, arrabalero y melancólico.

Metros más adelante, divisamos unos improvisados chicos que llaman la atención del público con gritos y con un lenguaje poco apropiado, pero pronto son retirados del lugar por oficiales de la policía, ya que como se podía apreciar, no contaban con permiso municipal.

Pasos más podemos ver a Cristian y su perrito, que se saca fotos con la gente que primero lo mira, después se ríe, y luego vuelve a mirar. Cristian tiene 30 años, y es la segunda temporada que está en el mismo lugar. Su intervención consiste en algo más corporal, como él lo define, no podría ser estatua, asegura, su look es un personaje que lucha contra el viento junto a su perrito de cerámica, acompañado con su correa, su traje está hecho con alambres, lo que le da la sensación de viento y que sus ropas se dan vuelta, mientras se toma imágenes con los transeúntes que lo miran fascinados. Difunde su arte en facebook, en la página Alvento Eventos. Siempre se presenta con su novia por lo que forman una dupla artística muy original.

A algunos de ellos no los trae un linda experiencia, Alberto por ejemplo un pintor autodidacta, decidió volcarse a esta experiencia por la crisis del 2001. Se fundió con su empresa y no encontró otra opción. Presenta cuadros de paisajes y dinosaurios.

Diego Salazar, un nativo de Tarragona, España, se da el gusto de visitar toda la argentina y recorrerla gracias a su arte. El autorretrato mediante la caricatura. Un aventurero, que piensa que nuestros paisajes son totalmente imperdibles. Explica que la playa se puede encontrar en cualquier parte del mundo, pero las Cataratas, el Bolsón, el Perito Moreno y demás lugares son únicos e irrepetibles. Por eso junto a su mochila y su arte, decidió venir a recorrer y gracias al hospedaje que les da unos amigos, pasa los días en La Feliz. Manifiesta ver a los argentinos más felices y predispuestos a la visita del turista, su último viaje fue en el 2002 en pleno proceso de déficit económico y la cara del pueblo reflejaba la tristeza en la que estaba inmerso.

Siguiendo camino divisamos un ajedrecista, raro encontrarlo, nos remonta al espacio del árbol al lado de la catedral donde solían armarse torneos de gente que pasaba por ahí.

José Navarrete, realizar clínicas y series de partidas simultáneas de ajedrez. Con el propósito de alejar los jóvenes de las drogas, los incentiva a aprender esta apasionante disciplina.

Un viejo local de la calle Rivadavia, es Pablo, junto su señora Verónica, y su compañera Merlina, hacen tatuajes de henna. Afirma ser el primero que instaló un puesto en la calle, hace aproximadamente 15 años, que dice presente. Comenta que lo básico y elemental es la buena interacción con los comerciantes de la zona, ya que es la mejor manera de convivir en armonía.

Además se puede observar como los comercios que tienen artistas en sus calles, permanecen abiertos hasta largas horas, mientras los que no, cierran en horario normal de comercio. Los artistas atraen gente, donde hay gente también hay mas presencia policial, y esto significa mayor rendimiento del local de ventas.

Nos comenta que en otros años, cuando no los dejaban estar en la calle, los mismos comerciantes decidieron agruparse para pedir que vuelvan, lo que da la sensación que todo se mueve sobre los mismos ejes.

Charlando con Pablo nos encontramos con un mago, Claudio, que no lo dejan trabajar en la calle por no considerarlo artista. Nos realizó una demostración en vivo y en directo, totalmente impactante, acto de magia que deja a uno pensando como pudo hacerlo a 10 centímetros sin que notemos donde esta el truco. Lamentablemente el tema burocrático tiene mucho que jugar aquí, y artistas que merecen estar no están y algunos que no merecen tener un espacio, lo tienen a la fuerza, pero lo tienen.

La calle Rivadavia, emblema de la ciudad, con una importante red de comercio, ya pasó de ser una calle paralela a la peatonal San Martin para convertirse en epicentro social, cultural y artístico que no se puede encontrar en ninguna otra parte de nuestra ciudad. Evocando un poco a los alrededores de la Boca, vuelve místico un espacio que nunca soñó serlo.

Comentá la nota