Pavimentan 103 cuadras en dos populosos distritos

Vecinos de los barrios España, Juan Pablo II y Belgrano Sur coincidían ayer en una satisfacción común. En junio comenzaron las obras de pavimento por las que reclamaron durante años y esta vez los hechos "van más allá de las promesas", según relataron. Ayer, mientras las pesadas máquinas removían la tierra en Campbell y Cochabamba, ya planeaban pedir una línea de ómnibus porque a la mayoría le toca caminar varias cuadras hasta las paradas.
El plan de pavimento incluye 103 cuadras que se reparten entre los distritos oeste y sudoeste. Los vecinos memoriosos relatan gestiones que tienen hasta tres décadas. Más acá en el tiempo, la obra se alzó con todas las preferencias en el Presupuesto Participativo votado en 2006.

Pero a pesar de ese posicionamiento para que el pavimento fuera realidad, en el último año hubo al menos tres cortes en avenida Pellegrini y Campbell. "Hicimos un piquete y nos retaron porque se quemaba el asfalto", contó Margarita Bogdanich, quien vive en el barrio Belgrano Sur hace 42 años.

A estos reclamos sobre la avenida Pellegrini se sumaron dos reuniones vecinales importantes en los últimos meses. "Un día le dije a la Municipalidad: hagan algo, los vecinos están muy alterados porque la obra no se hace", contó la mujer que junto a otras familias lideró las demandas históricas por el asfalto.

Recorrida. Ayer a las 11 el intendente Miguel Lifschitz y el secretario de Obras Públicas, Omar Saab, supervisaron los trabajos del pavimento definitivo que viene realizando la Unión Transitoria de Empresas (UTE) integrada por Obring y Edeca. La comitiva recorrió las calles Campbell y Cerrito.

"Los trabajos progresan a buen ritmo", explicaron las autoridades. El plan de pavimento abarca 28 cuadras del barrio España y 75 de los barrios Juan Pablo II y Belgrano Sur, y tiene un plazo de ejecución de un año. "Será muy positivo para la calidad de vida de más de 8.000 vecinos porque se eliminan las zanjas", explicó Lifschitz. También habrá mejoras en el nivel de servicio y en la seguridad vehicular y peatonal.

Progreso "Ahora vamos a empezar a vivir un poco mejor", dijo Cristian Insaurralde, quien como varios de sus vecinos estuvo en la puerta de su casa para no perderse detalle. Casas de construcciones sencillas, pequeños negocios, talleres, veredas de tierra y los infaltables perros de la calle fueron parte de la postal.

"Tenemos gas, cloacas y agua corriente, esto era lo que nos faltaba", dijo contento Carlos en la puerta de su comercio. Tiene 31 años, nació en el barrio y la obra que ya está en marcha le hace soñar tiempos mejores

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