Patronato: Los padres se movilizaron y exigieron una audiencia con el Obispo

El HCD expresó su acompañamiento al reclamo de los damnificados por el cierre de la institución. Familiares y extrabajadores pidieron ser recibidos por Antonio Marino para dialogar sobre el destino que el Obispado le dará al predio de Juan B. Justo y Tucumán
El reclamo no cesa. El edificio en el que funcionó durante más de 80 años el Patronato de la Infancia permanece cerrado desde hace aproximadamente siete meses y los padres de los casi 75 niños damnificados se comprometieron a sostener el pedido de reapertura hasta las últimas instancias. Este jueves volvieron a concentrarse frente a las puertas de la institución tras recibir el acompañamiento formal del Concejo Deliberante y continúan a la espera de una audiencia con el Obispo Antonio Marino para dialogar sobre el destino que el Obispado buscará darle a las instalaciones del predio de Juan B. Justo y Tucumán.

Padres, extrabajadores del Patronato y vecinos que adhieren al reclamo volvieron a concentrarse este jueves a las 17 en el acceso al edificio para exigir una vez más que la Iglesia de Mar del Plata respete el fin para el cual fue creada la entidad: albergar a chicos de familias carenciadas o en situación de calle.

Los padres damnificados por el cierre de la institución recibieron la notificación de que, por iniciativa del concejal Mario Rodríguez, el Concejo Deliberante expresó su apoyo y solidaridad para con su reclamo.

La acción legislativa propone que el Ejecutivo municipal realice las gestiones pertinentes para que el Obispado, además de su tarea pastoral, “continúe con la labor que ha brindado desde sus inicios” la institución de Juan B. Justo al 2002.

No obstante, si bien la iniciativa fue valorada y bien recibida por los padres, los familiares siguen a la expectativa de una reunión con las autoridades del Obispado local para dialogar acerca del destino que tendrá el predio adquirido por la Iglesia a mediados de mayo a modo de traspaso con una devolución a diez años por 400 mil dólares.

Según informaron, el paso siguiente que darán los padres será ir en busca del dominio del edificio, es decir, el expediente en el que figura el paso a paso de la institución desde su construcción hasta el presente. De acuerdo a lo que establece la ley, si el predio fue donado para el cuidado de los niños, sus instalaciones no podrían ser utilizadas para otro fin.

Laura Mora, madre y extrabajadora del Instituto Pío XII, explicó durante la concentración -que se repetirá todos los jueves a las 17 en Juan B. Justo y Tucumán- que se insistirá en lograr una audiencia con el Obispo de Mar del Playa, Monseñor Antonio Marino, “para que nos escuche y nos explique qué se va a hacer con el Patronato”.

Según indicó, “el tema quedó en silencio por parte del Obispado” y en los siete meses que pasaron desde que la entidad cerró sus puertas “no hubo ningún acercamiento”. “Nosotros esperamos poder dialogar con las autoridades de la Iglesia porque este edificio fue creado para los chicos y tiene que seguir siendo para ellos”.

Por el momento los padres no descartan ninguna propuesta. Incluso valorarían la posibilidad de que el Municipio trabaje en forma mancomunada con el Obispado para que las instalaciones del Patronato de la Infancia sigan siendo utilizadas para el cuidado y la contención de menores. La Iglesia no descartó esta posibilidad y continúa abierto el diálogo con el Ejecutivo local para encontrar una solución conjunta.

Asimismo, durante la concentración de ayer los damnificados remarcaron que resulta “muy importante” que todos los padres afectados por el cierre de la institución y la comunidad en general “se sumen a este reclamo en defensa de una institución con una trayectoria importantísima en Mar del Plata”.

La tranquilidad que les generaba a los padres el hecho de dejar a sus hijos en la institución, sumado al bajo costo (150 pesos por mes) y al “excelente” cuidado que allí recibían, son el motor que promueve la necesidad de que la entidad reabra sus puertas.

Desde el cierre, la situación de cada familia se vio afectada. Los padres sostienen que el dinero nos les alcanza para enviar a sus hijos a una guardería u otro espacio y aseguran que “el Obispado tiene que volver a analizar qué quiere hacer con el lugar” porque “es de los chicos y fue fundado para los chicos”.

Por lo pronto, los padres y extrabajadores continuarán concentrándose cada jueves en las puertas del edificio para exigir su reapertura. Garantizaron en este sentido que no bajarán los brazos y que mantendrán vivo su reclamo hasta las últimas instancias.

“El fin original del edificio debe mantenerse en el tiempo”

Fernando Lemmi es descendiente directo de los constructores y benefactores del espacio físico en el que funcionó durante más de ocho décadas el Patronato de la infancia. A su entender, “hay que ir al fondo de la cuestión” y entender que “el fin original del edificio debe mantenerse en el tiempo para que no se vean vulnerados los objetivos sociales”.

A partir de su vínculo de sangre con los creadores de la institución, aseguró sentirse “involucrado en el tema por una cuestión de afecto”. “Este era el sitio al que mi padre venía a colaborar”, dijo en primer término.

A su entender, “si un grupo de familias hizo donaciones para que los chicos desposeídos de todo tipo de derechos estuvieran con mejores condiciones de vida, lo hizo con un fin de protección”, entonces “eso no puede ser vendido, comprado o adquirido por terceros porque si no está prescripto eso en el contrato original, se está vulnerando un derecho”.

Lemmi se acercó este jueves a las puertas del Patronato de la Infancia para acompañar a los padres. Durante el encuentro, les sugirió que encuentren el “punto exacto del origen de la entidad” para “ver los motivos fundacionales del lugar y analizar, en términos jurídicos, cuáles son los recursos que se pueden plantear”.

Consultado por el traspaso al Obispado del edificio construido por sus familiares directos (fundado en enero de 1931), Fernando Lemmi indicó: “Esto se constituyó en determinado momento histórico con un fin social, que está en estatutos. Hay que ver si todo el discurso que han seguido llevando adelante se corresponde el espíritu inicial de los fundadores”.

Finalmente, el descendiente de los constructores advirtió que el edificio ha tenido múltiples donaciones particulares a lo largo del tiempo y finalmente insistió: “Yo creo que para poder tener una base de sustento a todo lo que se pueda plantear, hay que ir al espíritu de los originantes. El Patronato tuvo un fin original que debe mantenerse en el tiempo para que no se vean vulnerados los objetivos sociales”.

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