El obispo Luis Urbanc, tuvo duros conceptos en la localidad de Fiambalá al sostener, “a mi me preocupa mucho que en nuestro país a muchos se los ha declarado sobrantes y eso es grave no puede haber excluido, una patria con excluido es un patria indigna y aquí hay muchos excluido”, puntualizó Monseñor.
“El gran drama de la exclusión empieza en el hogar, muchos niños son excluidos de la casa porque el padre y la madre no se ocupan de ellos los tiran a la calle, para que la sociedad se hagan cargo y eso es un exclusión, ese chico es un resentido, luego será un criminal, un delincuente a raíz de que no ha recibido amor, ha sido despreciado socialmente, ha tenido un padre borracho, violador, golpeador, después nos quejamos de nuestros jóvenes, que se someten a la droga, ellos buscan ahí la evasión, soñar, volar, poder no ver esa realidad tan dura que les toca vivir en la casa, desprecio, indiferencia de dejadez, falta de dialogo” dijo Urbanc.
El Obispo dijo “yo veo que el estado es muy paternalista y sobreprotege a la gente y sobre todo desresponsabiliza a los padres de sus obligaciones, el estado debe ayudar a los padres y no reemplazarlos, las dadivas y facilitar todas las cosas no es bueno, los seres humanos enormemente tendemos a ser mañeros y si nos dan todo hecho aprovechamos la bolada, eso es lo que nos está pasando a los argentinos, quiero que la escuela se haga cargo de mis hijos, el cura igual, que el estado solucione el tema de las dependencia y no es así, el que tiene que velar por la conducta, la integridad, la formación, por los valores que tienen que adquirir un hijo es el padre y al madre y los demás ayudar, pero no reemplazar, el problema ahora es que el estado ha querido ser papá de todo y no puede ser”.
Debemos asumir responsabilidades, aprender a ser ciudadanos, este año a nivel eclesial hemos tenido el lema de habitantes a ciudadanos, yo uso una comparación que dice “de piojos a ciudadanos”, cuando una mamá encuentra que su hijo tiene algo blanco en la cabeza dice “he! tenes habitantes”, eso somos los argentinos muchas veces “piojos”, chupamos la sangre y vivimos a costa de otros, el ciudadano no es parasito, el ciudadano se pone el país al hombro, se carga sus tareas, su familia y es responsable, nadie me tiene que venir a dar las cosas yo las tengo que conseguir, las tengo que trabajar, luchar.
El prelado culminó diciendo “de aquí desde Fiambalá les pido a los catamarqueños, a todos, que dejemos de ser unos mantenidos, queremos que el estado nos mantenga, cada uno tiene fuerza, inteligencia y capacidad y puede mantenerse por sí solo, debemos hablar más de los deberes que de los derechos así vamos a andar mucho mejor” concluyó.


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