Del patio de su casa a las grandes empresas

El industrial comenzó a trabajar como ayudante. Con el paso del tiempo, su empresa familiar efectuó labores para la aceitera Gente de la Pampa y Ampudia Construcciones. En una semana, realizó un portón levadizo de casi media tonelada.
Ángel Pérez es el ejemplo laboral de un industrial que dio sus primeros pasos en el patio de la vivienda de sus padres y, en pocos años, se convirtió en un fabricante que trabajó para relevantes empresas de la provincia. El realizador, que se define como un hacedor de todo tipo de elementos únicamente en chapa, llegó a construir en sólo una semana un portón levadizo de media tonelada.

Pérez nació el 20 de enero de 1962 en la capital pampeana. Su padre se dedicaba a labores gastronómicas en el Molino Werner mientras que su madre era ama de casa. El entrevistado realizó sus estudios primarios en la Escuela 95 de Santa Rosa y, por determinación propia, no continuó con el colegio secundario. Por este motivo, a las 16 años, comenzó a trabajar como ayudante en una metalúrgica local llamada "Catriel" que estaba ubicada, en ese momento, sobre la calle Santa Cruz.

"Los primeros pasos los di con quien, en ese entonces, era mi patrón. El, también de apellido Pérez, me enseñó los primeros pasos para desarrollarme en este oficio", reconoció.

Y sostuvo que, tras el apogeo local de las fábricas y del Parque Industrial, los dueños de "Catriel" tomaron una obra en construcción en el predio de la industria mencionado, que requería mucha infraestructura y labor de herrería. Angel trabajó, durante un año y medio, en la fábrica de alpargatas Calzar. "Luego, comenzó a realizar puertas en otra firma, por un lapso de siete años, hasta que esa empresa cerró", recordó.

De abajo.

En el transcurso de 1997, Pérez comenzó a trabajar para la reconocida firma de aberturas "Ricardo Juan". El entrevistado reconoció que allí fue donde aprendió los pasos más complejos para la realización de todo tipo de aberturas como así también pudo hacerse conocer por una importante cantidad de personas. "Cuando entré a la fábrica de Ricardo Juan, se realizaban portones levadizos con barra y no del tipo que fabrico en la actualidad, que tienen un sistema, además del equipo básico, de contrapeso", detalló el industrial. En esa firma, Pérez trabajó hasta el 2006 hasta que se independizó y comenzó a trabajar por su cuenta. "Mientras trabaja en la fábrica de Ricardo Juan, hacía labores por mi cuenta. Cuando me independicé de esa empresa, el primer taller de herrería que tuve fue en el patio de mi casa, es decir que mis comienzos fueron de abajo aunque una parte de los clientes me conocían", dijo. Y agregó: "Luego, me instalé en un galpón, sobre la calle Gentili, donde estoy en la actualidad".

Montacargas.

Pérez realiza hoy una relevante gama de herramientas. Fabrica montacargas, cortinas metálicas, aberturas en chapa (debido a que no acepta otro material) portones levadizos y corredizos como así también rejas, carros y trailers. "Básicamente, el montacargas sirve para transportar elementos materiales y no personas como sucede en la mayoría de las oportunidades. Para el proceso de fabricación de este tipo de herramientas, el equipo se compra en Buenos Aires, se le pregunta al cliente qué tipo de equipamiento desea, luego se hacen las guías, las ruedas y lo vinculado a la movilidad para colocarse después los hierros y armarse una especie de jaula para que la carga no se caiga por los costados", describió.

Con el paso del tiempo, la fábrica de aberturas colocó cortinas metálicas en la aceitera Gente de la Pampa, y vendió sus productos a la empresa Ampudia Construcciones, la sede local de una importante obra social, y a herrerías y clientes particulares.

Pérez trabaja, en horario comercial, con sus dos hijos y otros dos operarios. En su galpón cuenta con máquinas cortadoras eléctricas, tornos, herramientas manuales, maquinaria que trabaja con gas y un plasma, es decir un sistema de corte que funciona con aire y electricidad.

Por último, el industrial enumeró que sus producciones fueron vendidas a empresas y particulares de Santa Rosa, General Acha y Eduardo Castex, entre otras localidades de la provincia.

Un portón de 500 kilos.

Una de las producciones más importantes, realizadas por Angel Pérez y sus operarios, fue un portón levadizo cuyo peso fue de 500 kilogramos. Los fabricantes vendieron esta herramienta a las autoridades locales de una relevante obra social donde fue colocada en el frente de la sede. El industrial efectuó la fabricación del portón levadizo mencionado en sólo siete días. "Toda la materia prima, inclusive el revestimiento para este portón, es la chapa que adquirimos en una empresa local y de General Pico", completó Pérez.

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