Paternidad y herencias: aumentan pedidos de análisis de ADN

Paternidad y herencias: aumentan pedidos de análisis de ADN
Hay una inclinación de padres a no reconocer a supuestos hijos, e hijos que aparecen cerca o tras la muerte de su progenitor para hacerse de la parte de la sucesión que le corresponde. Lo central es la batalla económica y judicial.
Ya sea por asumir una paternidad en duda o para reclamar la porción de una herencia, en la Justicia son cada vez más frecuentes los conflictos de filiación. Tanto profesionales del derecho civil y de familia, como la cantidad de análisis de ADN que se hacen en Paraná, dan cuenta de que hay una inclinación de padres a no reconocer a supuestos hijos, e hijos que aparecen cerca o tras la muerte de su progenitor para hacerse de la parte de la sucesión que le corresponde. Además, a medida que es mayor el patrimonio en disputa más cruentas son las batallas intrafamiliares por las propiedades y el dinero que dejó el fallecido. Detrás del derecho supremo de una persona a conocer su identidad, se abre una gran batalla económica y judicial.

Padres prófugos

“Hay una tendencia lamentable en muchos casos de adultos a no reconocer el hijo”, dejando la responsabilidad, o incluso la “culpa” de un embarazo, a la mujer, sostiene Mariano Jurado, abogado en derecho civil y docente en la cátedra de Derecho de Familia y Sucesiones de la carrera de abogacía de la Universidad Católica de Paraná. Y agrega: “Hay una inclinación a eludir las responsabilidades que uno tiene como padre por una cuestión genética. Es frecuente que si ese padre muere su familia no quiere que ese hijo se incorpore a los derechos hereditarios. Y hay conflictos”.

Para el Código Civil argentino la situación del hijo es igual sea matrimonial o extramatrimonial, ambos tienen los mismos derechos, sin importar la condición de los padres. Sin embargo, muchas veces el padre tiene alguna reticencia a reconocer al hijo extramatrimonial, ya que esto le implica no solo problemas con la esposa y la familia, sino también que debe incorporar otro hijo que va a competir por los derechos hereditarios.

Esto lleva a los justos reclamos de reconocimiento de la paternidad por parte de la madre para el niño, e incluso del hijo cuando es mayor. “Hoy el interés de la persona de conocer su identidad o de reclamar los derechos que le corresponden respecto de sus padres, está por encima de todo. Y está garantizado por la Convención Internacional de los Derechos del Niño, incorporada por la Constitución Nacional”, explica Jurado.

Cuando el conflicto se da con el padre en vida, es posible que este lo niegue, diga que es imposible o que no se lo explica. Si se da luego de la muerte del hombre, la familia dirá, por ejemplo, que la mujer se quiere aprovechar. Con el análisis de ADN de paternidad, que arroja un resultado con 100% de certeza, no hay excusa ni acusación que valga. Si es el hijo, tendrá iguales derechos que los demás, o mayores al resto de la familia si el hombre no tenía otros hijos.

De los rasgos y testigos al ADN

En Paraná los análisis genéticos se realizan en el Servicio de Genética Forense del Poder Judicial, donde los análisis de ADN por paternidad generalmente son mayores que aquellos que demandan las causas penales.

También se hacen de manera privada en el laboratorio Domingo Nanni de Paraná. Uno de los bioquímicos de esta clínica, Miguel Nanni, dijo que tienen este servicio desde hace ocho años, y cada año la demanda de análisis de paternidad se incrementa. Actualmente se realizan al menos tres por semana y alrededor de 14 al mes. El costo para un estudio común, donde se analiza a los padres y al niño, oscila entre los 2.500 y 2.800 pesos, y el resultado está en 20 o 30 días. Aumenta si el padre está muerto y hay que analizar a los abuelos o hermanos del fallecido.

Nanni contó que quienes acuden a realizarse estos análisis son tanto hombres con dudas sobre su paternidad, como personas adultas ante un conflicto de herencia patrimonial.

Décadas atrás, para determinar la paternidad se tenían en cuenta los rasgos en común entre el hombre y el niño o las declaraciones de testigos sobre la relación del supuesto padre con la madre en la época de la gestación, o en caso de que el hombre hubiera muerto, se tenía en cuenta el trato que el papá le dio al hijo: si aportaba dinero para la escuela, le compró zapatillas, lo veía cada tanto, entre otros elementos.

Hoy la prueba genética excluye toda duda, pero hay una excepción: el caso de los hermanos gemelos, con material genético idéntico. Ante un conflicto de paternidad, el ADN dice que ambos pueden se el padre de un niño.

Coartadas judiciales

El hombre tiene el derecho de negarse a que le extraigan una muestra para hacer el análisis de ADN, ya que sería como una declaración autoincriminatoria, lo cual en Argentina es inconstitucional. Pero esta negativa se toma como un indicio que juega en contra, por lo cual debe hacerse responsable del niño. Sin embargo, la Justicia puede ordenar el allanamiento de la casa del supuesto padre y secuestrarle el cepillo de dientes, un pañuelo, el peine o un cabello que haya quedado en la almohada, y de esta manera someter las pruebas al test. “El derecho de una persona a conocer su identidad vale más que el derecho a defenderse”, afirma Mariano Jurado.

Cuando no existían las pruebas genéticas y se decía que una mujer estuvo con muchos hombres, esa mujer era sometida a un proceso judicial humillante: circulaban en el juicio todos los hombres con los que supuestamente había tenido relaciones, y el juez decía que el padre del niño podía ser cualquiera, mas allá del parecido físico con el hombre señalado.

La batalla por la “torta”

Jurado dice que “cuando hay un patrimonio importante la discusión se incrementa: el nivel de litigiosidad es proporcional al patrimonio que está en juego”. Cuando la pretensión es en vida del padre, el problema es cuánto le sale la cuota que tiene que pagar. Si esa persona ha muerto, es cuánto le cuesta a la familia compartir los bienes con ese hijo.

En Argentina, los hijos heredan al menos el 80% del patrimonio. Esta cifra es la mayor en todo el mundo. El padre o la madre, puede decidir darle sus propiedades o dinero a otros solo sobre el 20% restante. La excepción es cuando el hijo es discapacitado, donde el porcentaje se eleva. Entre las propuestas de reforma del Código Civil, se encuentra disminuir el porcentaje para lo hijos. En otros países, mediante testamento los dueños de los bienes pueden heredar el total por voluntad propia a quienes quieran. El problema se presenta también cuando los padres tienen un hijo (o alguien que criaron y quisieron “como un hijo” pero no adoptaron) que los cuidó, ayudó y acompañó hasta la vejez, y los otros que se fueron, no les hablaron más o tuvieron actitudes ingratas: al final todos heredan por igual. Así las cosas, el afecto queda relegado por las ambiciones.

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