La torta estaba decorada con el escudo del Partido Justicialista y los colores de Boca. Y los invitados le cantaron, claro, el “feliz cumpleaños” pero, decididamente con mucho más énfasis, entonaron también en su honor “La Marcha”.
Rodeado por sus hijos y nietos, Cafiero -que inauguró ayer la década de los 90- convocó en una carpa montada en el jardín de su casa de San Isidro (otro aspecto clásico de sus cumpleaños) a un solo ministro del gobierno nacional, Carlos Tomada.
Pero el ultrakirchnerismo estuvo representado, con todo, por una nutrida delegación de legisladores, entre los que se contaban Julián Domínguez, Agustín Rossi, Carlos Kunkel, Jorge Landau y José María Díaz Bancalari.
La delegación de la Gobernación, en cambio, resultó más “calificada”, ya que fue encabezada por el propio Daniel Scioli, acompañado por dos ministras -Silvina Batakis y Cristina Alvarez Rodríguez-, el presidente del Banco Provincia, Gustavo Marangoni, y el titular de Cultura, Jorge Telerman.
Por el PJ disidente estuvo, entre otros, el diputado nacional Eduardo Amadeo; por una suerte de “posición intermedia”, el también diputado nacional Felipe Solá; y por la “vieja guardia” José María Castiñeira de Dios y Lorenzo Pepe.
el regalo de siempre
También se acercaron a saludar a Cafiero el juez de la Corte Suprema Juan Carlos Maqueda; los intendentes Hugo Curto (Tres de Febrero) y Darío Giustozzi (Almirante Browin); el embajador en Chile Ginés González García; el dirigente de Boca Roberto Digon; el ex intendente de la ciudad de Buenos Aires Carlos Grosso; el ex diplomático Hernán Patiño Mayer; Teresa González Fernández; y Fernando Galmarini.
Todos los invitados, la mayoría asistentes a esta celebración desde hace muchos años, cumplieron con el regalo que siempre pide Cafiero: comprar un bono de ayuda para el Hospital Materno Infantil Ana Goitía, de Avellaneda, el centro médico que lleva el nombre de quien fue la compañera y madre de los diez hijos del ex gobernador.
















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