Lo declaró el secretario de Gobierno, Carlos Ordóñez. Aseguró que el acuerdo con el empresario estuvo cerca pero que terminó poniendo condiciones que eran imposibles de cumplir para el Municipio. “Pero, a partir de su reciente postura pública, lo convocamos para que el lunes venga a firmar la donación”, dijo
En su carta a los concejales, Passarini había señalado que el gobierno está por expropiar una manzana que él estaba dipuesto a donar y, además, que se iban a pagar hasta 2 millones de pesos por demoler la ex oleaginosa, una cifra que él considera muy elevada.
El gobierno salió ayer a contestar.
Ordóñez manifestó que encontrarle una solución al problema de la ex aceitera Río Cuarto y reactivar el sur de la ciudad se ha convertido en una política de Estado. Indicó que ese hecho está demostrado no sólo por la decisión del intendente Juan Jure sino también porque todas las fuerzas políticas están actuando en la misma dirección en el Concejo Deliberante.
“Lo que expresó Passarini en esa nota al Concejo es una chicana más, ha faltado a la verdad y nunca tuvo la voluntad de acordar por la mananza 48. Hay una negociación que se venía realizando desde hace un tiempo. El intendente había accedido a esta negociación y había instruido a los funcionarios para tratar de llegar a buen puerto. El viernes 17 de este mes se iba a firmar el acuerdo de esta donación que él planteaba. Pero cuando nos ponemos a ver el planteo que Passarini ponía arriba de la mesa vimos que había aspectos que demostraban la falta real de voluntad para llegar a un entendimiento. Creo que está ensayando distintos artilugios para no firmar nada”, indicó el secretario de Gobierno.
Y agregó que las declaraciones públicas que viene haciendo el empresario sólo le han llevado confusión a la ciudadanía. “Lo real es que ha puesto condiciones imposibles de cumplir. Nosotros somos el Estado y él tiene que comprenderlo. En muchas ocasiones ha querido estar por encima del Estado. Nosotros queremos el bien común y debemos bregar por el desarrollo del sector sur de la ciudad, pero Passarini no tiene esa predisposición”, declaró.
La negociación que se había encarado con el empresario, que está imputado en la Justicia por contaminación ambiental, implicaba que se iban a abandonar las demandas judiciales a cambio de que Passarini donara 10 mil metros cuadrados y, a la vez, se comprometiera a realizar inversiones comerciales en el mismo sector. Allí, el Estado iba a aportar su parte al construir el Foro de la Democracia, un edificio público de 4 mil metros cubiertos destinado a albergar el Concejo Deliberante, el Tribunal de Cuentas y la Defensoría del Pueblo, entre otras dependencias.
Ante la versión que dio el empresario de que quería donar la manzana 48 pero que el gobierno se había negado, Ordóñez señaló: “Como queremos llegar realmente a buen puerto, convocamos a Passarini para que venga el lunes. Va a ser recibido por el intendente interino (Eduardo Yuni) junto con el fiscal municipal y el secretario de Gobierno para que firme el convenio de donación de la manzana 48. Que se llegue antes de las 9 de la mañana que nosotros estamos dispuestos a acordar”.
-¿Por qué se decidió negociar con Passarini si el propio gobierno dice que nunca tuvo voluntad de acordar y, además, ni siquiera aceptó limpiar el predio? ¿No fue un error sentarse con alguien tan poco predispuesto al diálogo, según ustedes?
-Nosotros como Estado debemos anteponer los intereses de los ciudadanos. Como no tenemos nada contra Passarini nos quisimos dar la oportunidad para poder llegar a un acuerdo porque todos sabemos que los tiempos de la Justicia son lentos.
“Las condiciones que puso eran inadmisibles”
El fiscal municipal, Hernán Di Santo, que llevó adelante las negociaciones con Leonardo Passarini, dijo que las condiciones que ponía el empresario para donar la manzana 48 de la ex oleaginosa “eran inadmisibles”.
“A nuestro entender hubo avances importantes. Incluso, el acuerdo iba a firmarse el viernes 17 pero no pudo hacerse por las pretensiones de Passarini. El acuerdo apuntaba, en primer lugar, a remediar urgentemente el predio. Después, a trasladar algunas dependencias municipales a un nuevo edificio. Se establecían plazos de ejecución y obligaciones de ambas partes porque él también debía invertir”, dijo Di Santo. Detalló que la donación de Passarini iba a hacerse con cargo pero que el acuerdo se cayó cuando el empresario pretendió darle sólo la tenencia precaria al Estado, que debía arriesgar millones en una inversión.


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