Los bloques opositores comienzan a mostrar síntomas de endurecimiento frente al oficialismo. Pero, a su vez, se acusan y profundizan las divisiones entre ellos. Las definiciones electorales para 2011 también se ponen en juego.
La semana pasada hubo un hecho puntual que dividió a la oposición y desató una catarata de acusaciones entre los legisladores. Pero no fue el único. En resumen: todo se originó a partir de la designación de uno de los miembros del Consejo de la Magistratura. Por un lado, la UCR y el Gen sostuvieron que se nombre a un representante de la oposición, mientras que el oficialismo logró el apoyo del resto de las bancadas para que, finalmente, el designado sea el radical K Patricio López Mancinelli hoy en el bloque del Frente para la Victoria-PJ, que mantuvo la mayoría en ese cuerpo.
Los radicales se quedaron con la sangre en el ojo porque tanto sus ex aliados de la Coalición Cívica como los cobistas votaron a favor del oficialismo. Es sabido que los diputados que responden a Elisa Carrió no hacen buenas migas con los legisladores radicales, que en su mayoría responden a la línea interna de los históricos Leopoldo Moreau y Federico Storani.
Pero sorprendió más el voto de los cobistas en apoyo a López Mancinelli (ex presidente de esa bancada), que no se condice con su intención de unificarse al bloque UCR. De paso, los radicales que se quedaron en el partido les pasaron factura a los ex radicales K por no hacerse cargo de la interna que perdieron en la Provincia junto con Moreau y Storani.
Paralelamente, el diputado nacional Francisco De Narváez viene advirtiendo a quien quiera escucharlo que “hay que marcarle la cancha a (el gobernador, Daniel) Scioli en la Provincia”. Y para eso promueve que los bloques opositores se unan como en el Congreso nacional.
El empresario prepara el terreno para una disputa electoral contra Scioli por la Provincia. Pero el resto de la oposición lejos está de unificarse detrás de una candidatura de De Narváez, a quien consideran un adversario igual que Scioli.
A los diputados de Unión-PRO también le achacan que hasta ahora fueron funcionales a los proyectos del gobernador, incluso en la designación para el Consejo de la Magistratura, que por cantidad de diputados le correspondía a ese bloque.
Pero no son los únicos que favorecieron a Scioli, el oficialismo también encontró buenos interlocutores en la UCR para adherir a sus propuestas parlamentarias. A los radicales, principalmente, los ata la necesidad de financiamiento de sus intendentes.
Por todo esto, hasta ahora el oficialismo en la Cámara baja está sobrellevando, sin transpirar demasiado la camiseta, el primer período legislativo durante la gestión Scioli en el que no tiene la mayoría en ese cuerpo.
Aunque, tras el receso de invierno (que comienza la semana próxima) se espera más movimiento. Es por eso que el propio Néstor Kirchner quiere garantizar que su tropa esté unida en la Cámara baja provincial para afrontar lo que viene.
Sucede que la heterogeneidad del bloque FpV-PJ en la Cámara baja provincial no da garantías al kirchnerismo en tiempos políticos revueltos. La intención, tanto del oficialismo como de la oposición, es tener a su tropa alineada para la pelea electoral del año próximo.
No sólo el oficialismo enfrenta fisuras internas en los bloques. En Unión-PRO todavía no está resuelta la relación entre los de De Narváez con los macristas, que se definirá según la evolución de la alianza entre el diputado nacional y el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. Algo similar ocurre con los bloques del Acuerdo Cívico y Social y especialmente el radical, donde conviven los que siguen a Ricardo Alfonsín, a Moreau y Storani.







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