comenzó a llamarlos uno por uno. Hacía tiempo que Celso Jaque y los intendentes justicialistas no compartían un almuerzo para hablar estrictamente de política y cuando se reunieron en el mediodía de ayer, hubo lo esperado: los pases de factura al inicio y luego la necesidad de acordar cierta imagen armónica para terminar un 2010 muy complicado para la gestión provincial.
La reunión era necesaria, en función de cómo había emergido el nuevo escenario política: la Argentina, y Mendoza, sin Néstor Kirchner.
Pero también, precisamente, porque hoy el peronismo mendocino está atravesado por una tensión interna entre estas dos corrientes, que ha sacado chispas a la hora de acordar temas partidarios, como la frustrada llegada del ex presidente a Mendoza y, posteriormente, los homenajes por separado -en Maipú y en Las Heras, respectivamente- que ambas líneas efectuaron en honor al líder del kirchnerismo nacional.




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