La verdad, ya estamos hartos de tener que consignar, casi a diario, la sucesión de daños vandálicos que se provocan en paseos públicos de la ciudad - Esta vez -otra vez- le tocó al Paseo de la Salud
Esta vez -otra vez- le tocó al Paseo de la Salud. En ese concurrido y hermoso lugar de la ciudad, que visitan diariamente familias, niños, ancianos, etc., los imbéciles de siempre dedicaron una noche completa a producir una serie interminable de destrozos.
Destrozos que, claro está, deberá afrontar la comuna. Es decir, nosotros.
Ya nada hay que podamos agregar al respecto de esta situación que no hayamos dicho antes.
El gobierno local, por su parte, salió a repudiar públicamente lo sucedido. En tanto, muchos concurrentes asiduos del sector no salían ayer de su asombro y disgusto ante el cuadro con que se encontraron.
Lo cierto es que cada vez toma mayor contundencia el viejo axioma: la inteligencia humana tiene límites, pero la estupidez es ilimitada.
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