Lo que antes parecía un escenario impensanble, ahora está sobre la mesa. El regreso a las monedas europeas y una megadevaluación.
“El euro está en peligro. Si no podemos percibirlo, las consecuencias para Europa serán desastrosas y los efectos más allá del continente, incalculables”, previno esta semana la canciller germana, Angela Merkel. La decisión de Berlín de aprobar ayer el rescate millonario de la moneda única, con una contribución de 148 mil millones de euros, es muestra cabal de la decisión política de las potencias europeas de inyectar vitalidad al euro. Pero la historia muestra que no siempre el voluntarismo es condición suficiente.
Consultados por PERFIL, economistas de Argentina y Europa se inclinaron por una reducción de la drástica Eurozona como paso previo a cualquier acta de “eurodefunción”, con las economías más debilitadas de la moneda única replegándose a la búsqueda de alternativas devaluatorias. “Se correría el riesgo de retrotraerse a la Argentina de 2002, con un corralito bancario para evitar fugas de depósitos hacia países donde aún subsista el euro y la inseguridad jurídica que eso representa”, pronosticó desde Madrid el catedrático en Ciencias Económicas de la Universidad de Barcelona, Rafael Pampillón.
Un panorama semejante, extendiéndose por las principales potencias europeas, tendría efectos devastadores. Y volvería aún más palpable el temor a la desaparición completa del euro. ¿Qué sucedería entonces? Según los economistas, un retroceso de más de diez años al esquema de Mercado Común europeo caracterizado por la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, pero sin moneda compartida, con el retorno del marco alemán, el franco galo, la peseta española y la lira italiana, entre otras.
“La mayoría de las monedas se depreciarían contra el dólar y las economías sufrirían el revés inevitable. Incluso el marco (segunda potencia exportadora mundial), porque no olvidemos que los alemanes venden sobre todo a los europeos que, con monedas débiles, no les comprarían, contrayendo su economía”, opinó Juan Mascareñas, de
la Universidad Complutense de Madrid.
¿Cómo impactaría la desaparición del euro en el universo financiero? “El dólar ya no es la moneda que fue hace 25 años. La libra inglesa no es una opción con el déficit y la deuda del país. Sólo Asia parece el futuro, siempre que supere las típicas crisis de quienes buscan liderar el mundo”, vaticinó Mascareñas. Desde Argentina, el profesor de la Universidad de San Andrés, Roberto Bouzas, disintió: “El dólar nunca dejó de ser la moneda de referencia. La libra está en decadencia hace 75 años y el yen japonés, como el yuan chino, no tienen estatura internacional.”
La receta de todos los especialistas es que el único camino para salvar la unión monetaria europea es profundizando la integración, dotando a los organismos supranacionales de capacidad para controlar los déficits de lo estados e intervenir con fondos cuando sea necesario. Pero esto implicaría adoptar un esquema federal similar al de Estados Unidos, una nueva vuelta de tuerca al proceso europeo, y la voluntad política para ceder aún más soberanía en tiempos de horizontes pocos claros.

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