Cómo pasar gato por liebre

Por: Ricardo Roa.

Es como al Gobierno le gusta presentarlo. Pero afirmar que el éxito del canje equivale a librar un cheque a favor de los Kirchner es más marketing que otra cosa. Se trata de una operación financiera. Ciertamente grande: si los tenedores de bonos en default creen que hay una oportunidad de ganancia, entrarán. Y como la hay, se descuenta una adhesión considerable.

Muchos de los bancos y fondos de inversión, más algunos especuladores de menor rango, compraron los títulos a 30 dólares o menos por cada 100. Si ahora el Gobierno les garantiza como mínimo 50 dólares, se alzarán con una diferencia del 70% o más. No hay renta igual en el mundo.

Es cierto que los K pondrán fin a un default heredado y darán un paso hacia la reinserción del país en el sistema financiero. Pero aún así, no es como para presumir demasiado: llevan ya 7 años en el poder. 7 años sin resolver ese default.

Siempre inclinado a verdades a medias, que es igual a decir ninguna, Boudou declama que, cerrado el canje, las empresas podrán acceder a tasas más baratas. Lo vende como una apuesta a la inversión cuando es el propio gobierno el que está urgido de crédito para tapar el agujero fiscal.

Si hasta parece que, por arte de magia, el Fondo Monetario ya no fuera el diablo. La Presidenta dijo ayer que tomó una idea del FMI cuando resolvió "un uso inteligente de las reservas" (ver Cristina apeló al FMI para justificar el pago de deuda con las reservas ). Así el diablo dejó de ser el socio de los financistas. Una voltereta parecida a la de Boudou: las reservas serán inteligentemente usadas para pagarles a los acreedores.

También es cierto que con el uso de las reservas el Gobierno evitará pagar tasas altísimas. Pero justificarse con la inversión privada y con un consejo del Fondo es querer hacer pasar gato por libre. Y encima pretender que lo compremos.

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