Quienes a diario utilizan el servicio de transporte urbano de pasajeros se quejan de los excesos de velocidad con los que -sobre todo- los jóvenes choferes de la empresa Patagonia Argentina circulan por los diversos sectores de Comodoro Rivadavia.
Luego del hecho acontecido esta semana cuando un colectivo chocó con un vehículo en General Mosconi, no fueron pocos los foristas de este diario que se animaron a denunciar qué sucede cuando los colectiveros en su apresuramiento por cumplir con el recorrido en tiempo y forma, aprietan el acelerador en exceso.
Por ejemplo Luis Flores, que habitualmente toma el colectivo desde el barrio Palazzo, ha observado que “cuando el colectivo frena se clava de trompa; cuando yo vengo sentado está bien, pero en caso de venir parado es un gran susto. Por eso creo que sería necesario también pensar en instrumentar el uso del cinturón de seguridad en cada asiento, pero cumpliendo con la medida de que ya no vaya más gente parada; en las horas pico la gente viaja colgada como puede y eso genera un peligro”.
Se insiste en este hecho de que no debe ir gente parada ya que en caso de choque o accidente, son los primeros expuestos al golpe.
REDUCTORES EN DIVINA PROVIDENCIA
También otra vecina hizo algunos cuestionamientos al servicio: “en mi opinión los colectivos andan muy rápido, ya sea porque van tarde o porque son grandes e imponentes y por eso propongo que pongan reductores de velocidad”.
La mujer, que vive cerca de la parada de colectivos de la línea 4A que pasa por el barrio Divina Providencia, aseguró que en la calle Francisco Luque los colectivos andan demasiado rápido.
A propósito de ello, agregó: “es una calle bastante angosta y hay niños de corta edad; por eso ojalá que Dios no permita que pase nada. Esta vez menos mal que no hubo que lamentar víctimas, pero no hace mucho tiempo tuve la desagradable experiencia de ver cómo atropellaban a un perrito, que se escapó por accidente a su dueña y los nenes quedaron llorando al ver esto”.
Frente a este hecho, la vecina pide a las autoridades municipales que pongan reductores de velocidad.
Sin embargo otro vecino de ese barrio, identificado como Milo, se opuso al pedido de otros, señalando que “no pidamos reductores y menos en Divina Providencia, con los problemas que hay de derrumbes en las casas, los lomos de burro lo único que hacen es acrecentarlos, ya que el peso del colectivo al pasar por ese reductor golpea muy fuerte contra el asfalto, lo cual produce algún pequeño temblor y a su vez agrieta la casa”.
En este sentido, Milo pidió que los conductores respeten la velocidad, considerando que ya con eso estaría bien.
También Fernando, que vive en Divina Providencia, coincide con sus vecinos al decir que “es por demás sabido, y lo vemos a lo largo del transcurso de las horas del día, la velocidad con la que se movilizan los colectivos de la línea pública de pasajeros, ya sea en los barrios como en el propio centro”.
Ante este hecho, lamentó que las autoridades municipales no tomen cartas en el asunto, sobre todo porque los vecinos no se cansan de denunciar por los medios.
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