Según Rojkind, el grupo republicano es anárquico y carece de liderazgo central.
Dos años atrás, Jaime Rojkind, experto argentino en finanzas que vive en Chicago hace décadas, había comparado la crisis de EE.UU. con la del corralito argentino. Hoy asegura que, en el sentido de iliquidez del mercado – la gente no tiene plata para gastar –, esa analogía se mantiene. Presidente de la Cámara de Comercio argentino estadounidense del Medio Oeste, Rojkind cree que la oposición republicana es “destructiva” y la compara con el peronismo, cuando no está en el gobierno. En su luminosa oficina de la avenida Michigan, rodeado de monitores donde centellean las Bolsas del mundo, Rojkind habló con Clarín sobre la delicada situación económica, tema central en las elecciones legislativas y de gobernadores del 2 de noviembre.
¿Funcionó el plan de estímulo de Barack Obama? El presidente recibió un país devastado, con el sistema financiero en una inédita crisis moral, el sistema crediticio completamente destruido. Había –aún hay– una iliquidez histórica que en ese sentido es comparable con la que produjo el corralito. Y el programa de estímulo de Obama, si bien algunos lo criticaron, fue un plan absolutamente necesario porque si no el país habría colapsado.
Algunos analistas, como el Premio Nobel Paul Krugman, piensan que hacía falta inyectar aún más dinero para reactivar la economía.
Probablemente. El asunto es el efecto inflacionario a largo plazo. Pero lo que hemos visto hasta ahora, algo que no se dio nunca, es un sutil proceso deflacionario, donde no hay consumo, incluso con la masa millonaria que hubo que inyectarle a la economía.
Hay quienes piensan que Obama no ha castigado suficientemente a los causantes de esta debacle, que la reforma financiera no ha ido a fondo.
Debió haber ido más lejos en sancionar a los responsables de la debacle. Se ajustaron los tornillos a niveles medios, pero no se tocó a los cabecillas. Pienso que hay intereses de los cuales no puede defenderse. Hay “vacas sagradas” del sistema que no se han tocado.Las resistencias políticas son enormes. Es muy difícil gobernar con los republicanos en la oposición, como en la Argentina es difícil gobernar con el peronismo en la oposición.
¿Por qué? Porque no son necesariamente oposiciones constructivas, son muy duras, destructivas, su único interés es volver al poder.
¿Por qué los republicanos encarnan el paradigma de ser los que bajan el déficit si, cuando estuvieron en el gobierno, no lo han hecho? Desde Richard Nixon en adelante, los republicanos no han sido los más eficientes en materia económica. La administración que terminó con el déficit fue la de Clinton, un demócrata. Bush padre e hijo han aumentado los gastos. Los republicanos hablan más sobre la familia, la moral, la reducción del déficit, un gobierno más chico. Pero los hechos no soportan la ideología partidaria.
El Tea Party radicaliza todas esas ideas.
El Tea Party es anárquico, no tiene organización ni liderazgo central. La ideología es un poco el “que se vayan todos” de la Argentina. Poco Estado, bajos impuestos, gobierno chico. Pero la paradoja estadounidense es: no queremos gobierno porque no es eficiente. Pero cuando Enron colapsa, Chrysler colapsa, el sistema privado de hipotecas fracasa...¡quieren que el Estado se haga cargo! Los estadounidenses van a tener que llegar a un acuerdo sobre la importancia de la existencia del Estado y el sector privado con un destino y una meta final como nación.
El desempleo no baja y es lo que más afecta a la gente.
Hay que crear 180 mil puestos trabajos por mes. Obama se ha abocado a parar el sangrado. Y tratar de mantener la situación para crear más empleo. Es como estar en alta mar con un buque transatlántico de 15.000 pasajeros y querer doblarlo 180 grados en pocos minutos. Es imposible. Hay que hacer una maniobra de círculo para que el barco pueda dar la vuelta.

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