Hoy comienza una semana clave en el debate por la ley de educación. Por un lado, comienza el debate al interior de los colegios, lo que pondrá a prueba a los alumnos y su capacidad de dialogar, consensuar y aprovechar la instancia en las instituciones.
Por otro, el Gobierno se juega sus fichas para tratar de hacer desistir a los estudiantes que continúan con las tomas, mientras el ministro sigue afirmando que se computarán las faltas y no habrá algún tipo de “indulgencias masivas”. Parte de lo que se debatirá tiene que ver con la posibilidad de que en los colegios públicos los contenidos de religión se dicten de manera optativa.
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