Con los partidos debilitados, crecen las "familias del poder"

En América latina se repiten los casos en los que parientes de presidentes los suceden
Puede ser por seguir el ejemplo o continuar con el legado transmitido. O puede ser por poder o por riqueza. En gran parte de América latina el acceso a la política se volvió un asunto de familia y es probable que Perú, hoy, pase a engrosar la lista de países con "sagas familiares".

Keiko Fujimori, hija del hoy detenido ex presidente Alberto Fujimori, podría consagrarse como la nueva jefa de Estado de Perú y seguir así los pasos de su padre. Lo mismo que ocurrió en Colombia con los Pastrana y los López; en Uruguay, en cuatro ocasiones, con los Battle, y repetir también lo que sucedió años atrás en Costa Rica, Chile y Panamá.

Pero esta lógica que existe en la región de que el poder "quede en familia", para los analistas no es un rasgo positivo, sino que denota una crisis de confianza colectiva e indica el debilitamiento de los partidos políticos y del sistema democrático.

"Como no hay mecanismos de organización, las sociedades tienden a confiar en caudillos y la gente queda pegada al apellido; es así como los líderes políticos se extienden en el poder, a través de gente de su confianza", dijo a La Nacion el analista político colombiano Pedro Medellín.

Este podría ser el caso de Perú, en donde Fujimori, preso por corrupción y delitos de lesa humanidad, es aún muy popular y tiene un enorme apoyo. "Keiko es candidata porque es «hija de». El apellido es asumido como una condición para liderar la agrupación. En Perú no hay más partidos, sino formaciones constituidas en torno a un liderazgo personal y a intereses", explicó Francisco Eguinguren, analista político peruano.

Por su parte, la analista colombiana María Teresa Ronderos opinó que, como Alberto Fujimori, salió del gobierno por corrupción pero con una gran popularidad, "su hija Keiko es el recuerdo de lo que la gente se quedó esperando y el recuerdo es el de un gobierno cercano a la gente".

Por eso Keiko tiene tanto apoyo pero, a la vez -insistió Ronderos-, esta situación pone de manifiesto la falta de nuevos líderes.

Desde Guatemala, el analista político Marco Antonio Barahona consideró que aunque los casos de "dinastías familiares" se dan en contextos de partidos políticos débiles, "ser hijo de" no debería transformarse en un obstáculo para hacer política, siempre que sea de forma legítima.

"Puede que los hijos de presidentes odien la política o que ese ambiente los estimule y adquieran una visión de estadista, como en el caso del ex presidente chileno Eduardo Frei Ruiz-Tagle", reflexionó Barahona.

En América latina no sólo los hijos se convierten en herederos del poder, sino también los hermanos de los presidentes se sienten cómodos en la política. Es el caso de Fabricio Correa, hermano del mandatario ecuatoriano Rafael Correa, a quien podría enfrentar en los comicios de 2013, ya que el actual presidente está habilitado para la reelección.

Otro que aspira a seguir los pasos de su hermano es Rodrigo Arias, hermano del ex presidente costarricense Oscar Arias, que buscará convertirse en mandatario de Costa Rica en 2014.

"La tendencia a hacer de la política un asunto de familia se debe a que los círculos de poder son muy cerrados", opinó Ronderos. Por eso también hay una tendencia en las esposas a seguir el ejemplo de sus maridos.

En Guatemala, por ejemplo, podría llegar a haber un cambio de mando entre dos ex esposos. Alvaro Colom se divorció recientemente de la ex primera dama Sandra Torres para superar una prohibición de la Constitución y que ella pueda competir por la presidencia en las elecciones del próximo septiembre.

Este caso es similar al argentino, en donde Cristina Fernández reemplazó a su esposo, Néstor Kirchner, en la presidencia, después de ganar las elecciones en octubre de 2007.

Pero la lista no se termina con ellas: Xiomara Castro, la esposa del ex presidente hondureño Manuel Zelaya, es otra ex primera dama que coquetea con la idea de ser candidata a presidir su país en 2013. Y Nadine Heredia, la esposa del contrincante de Keiko Fujimori, Ollanta Humala, también se perfila como una posible primera dama fuerte y muchos no descartan que pueda llegar a suceder a su marido en 2016, en caso de que Humala se consagre hoy como el nuevo presidente de Perú.

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