Marco Enríquez-Ominami, el joven político que sorprendió con su desempeño a las últimas elecciones presidenciales Chile, estuvo en Santa Fe y nos contó todo sobre su vida política. Se trata de la única entrevista para televisión que dio en Santa Fe y que podrá verse en la emisión de Sin Mordaza este jueves a las 21 por Somos Santa Fe y el domingo a las 23, por la pantalla de Somos Rosario.
En una entrevista exclusiva que le dio a Sin Mordaza TV, el político chileno habló de numerosos temas. Desde su inicio en política, su labor parlamentaria y las elecciones a presidente, hasta su actividad como cineasta y productor de televisión. También tuvo expresiones referidas a la posición de la derecha en el escenario político actual, la relación entre Argentina y Chile y una muy interesante visión sobre el socialismo.
Sus inicios
Los primeros años de Marco Enríquez-Ominami estuvieron marcados por la persecución política del régimen pinochetista. "Tengo 36 años, nací en junio de 1973. Casi día por día, la edad del Golpe de Estado. Fui perseguido de manera completamente irracional, cuando tenía pañales. Dentro de ese mecanismo absurdo con el que los militares se instalaron, fui expulsado y se me quitó el pasaporte, no por mi actividad revolucionaria (tenía cinco meses), sino porque era hijo de un revolucionario muy conocido en Chile, Miguel Enríquez. Mi padre era un médico de 30 años que había tenido otras parejas, yo era su segundo hijo, y era el hombre más buscado por la dictadura. Recordemos que Allende fallece/es asesinado/ se suicida el 11 de septiembre. Ese día Allende, a través de su hija, que era muy cercana al MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) le dice a mi padre que le toca a él. Mi padre, que promovía una revolución distinta a la soviética, antistalinista, y urbana, se transforma en un gran líder de resistencia. Y yo me asilo junto a mi abuelo materno, que era un prominente senador demócrata-cristiano. Los franceses, en atención a las relaciones de mi abuelo con Francia en tanto presidente de la Democracia Cristiana y legislador, nos ofrecen asilarnos en París. Y ahí comienza un exilio que termina en el año '86-'87. Por lo tanto mi primer pasaporte, mi primer idioma, mi primera patria no fue Chile. Naciones Unidas primero (por ser refugiado político) y después Francia", expresó.
"A los trece, catorce años regreso a Chile, cuando aparecen las listas que permiten el regreso. Como la irracionalidad de los militares no tenía límites, dejan regresar primero a mi madre y después a mí. Aun así, era más peligroso que el resto de mi familia. Regreso, estudio y me recibo de Licenciado en Filosofía. Luego me dedico al cine, hago películas y participo del debate público muy intensamente, a través de una fundación, de documentales y de cortometrajes. Esa es mi síntesis", se presentó.
Respecto a su apellido, comentó orgulloso que "soy huérfano de padre en lo biológico, pero tuve un gran hombre que me adoptó. Por eso mi apellido es compuesto. A los 26 años, agregué el apellido del hombre que me había educado, que me había salvado la vida. Es un nombre de origen japonés, que es Carlos Ominami, que era mirista (militaba en el MIR), revolucionario y también fue ministro de Finanzas, fue senador y que actualmente quiero mucho. Fue un hombre que conmigo, arriesgó todo y perdió, en la elección presidencial".
La elección
Muchos en el mundo miran con asombro, cómo Marco Enríquez-Ominami sacó, prácticamente de la nada, un 20% de los votos en las últimas elecciones presidenciales de Chile. Incluso, se lo "acusa" de haber provocado, con su gran aparición en la política trasandina, la derrota de la Concertación.
"Efectivamente, ha sido la votación más alta para una candidatura independiente de la historia de Chile. A los que me tratan de culpar, simplemente quiero recordarles que son los mismos que decían que mi candidatura era completamente irrelevante. Tendrán que buscar a un terapeuta que les ayude si hay una posibilidad de conciliación entre dos ideas que son completamente contradictorias. O soy el responsable o soy irrelevante. O a lo mejor, ninguna de las dos y mi candidatura fue mucho más legítima que la de Eduardo Frei, que fue un conservador, golpista, pinochetista y que no tuvo ningún reparo en decir, ahora en la campaña presidencial, que se enorgullecía de haber donado su sueldo a la dictadura. Yo tengo una diferencia de fondo con él. Vengo de la izquierda. No creo en las dictaduras, me gusta las democracias. No donaré nunca mi sueldo a un dictador. Y mis ideas de sociedad son libertarias. Los chilenos tenían que juzgar que se reeligiera a ese hombre, que se eligiera a un hombre de derecha o nuestra candidatura. Y había un candidato comunista también. No ganamos. Perdimos. Pero entendemos que a veces, perder es ganar", indicó.
Marco Enríquez-Ominami ha tenido cruces con Camilo Escalona, quien era el presidente del partido al cuál el pertenecía antes de lanzarse a las elecciones presidenciales, el Partido Socialista. Escalona cuestionó la candidatura de Enríquez-Ominami, lo cual motivó el alejamiento de este último. El candidato presidencial se refirió a este conflicto y expresó, en exclusivo a Sin Mordaza, su visión sobre el socialismo.
"Yo he dicho dos cosas en las cuales creo. El socialismo o la izquierda en Chile ha abusado de un argumento, que es cierto, pero que no es razonable seguir poniéndolo como único argumento diferenciador con la derecha. La izquierda chilena ha ganado elecciones sobre la base de reivindicar el monopolio de la moral en cada elección. En decir, 'usted estuvo con la dictadura, yo no'. 'Podré ser un hombre imperfecto, pero vota por mí. No por mis ideas de futuro, sino porque en el pasado yo no fui golpista'. Es un argumento demasiado primitivo. Es importante, no le quito valor, porque es un argumento que de pronto yo lo utilizo. Pero no debe ser el único. Los combates electorales son sobre el presente y sobre el futuro. No son sólo diagnósticos", aseguró.
Y luego, agregó su visión sobre el PS. "Y lo segundo, con el ex presidente del Partido Socialista (Camilo Escalona) efectivamente tenemos un problema. Él no es del tipo de políticos que a mí me gustan. Esos que hacen campañas con promesas y gobiernan con explicaciones. Es raro que un Partido Socialista haga campañas hablando de cambio, de transformación social y una vez instalado en el poder, digan que nada de lo que prometieron es posible. Hay que ser razonable. Y que elección tras elección vuelvan a salir a la calle con el argumento del cambio y en el poder digan que no se puede hacer reforma tributaria, o que no se puede reformar el Código Civil, no se debe molestar a la iglesia o que no se debe molestar a los empresarios. No hay ningún delito en esto. Pero hay un problema que es de coherencia. Y yo creo que eso no es correcto", precisó.
Este dirigente chileno, llegó a la elección como candidato independiente, con una gran cantidad de adhesiones de diversos sectores. Pero lo que le permitió eso fue toda su labor parlamentaria, pasando por hechos históricos, como la defensa de intereses bolivianos. Enríquez-Ominami se refirió a esa etapa.
"Yo fui diputado de 2006 a 2010. Fue la primera mayoría histórica en esa región, ahí donde en 50 años nunca había ganado con esa cantidad un diputado socialista. Recuperé para la izquierda un distrito muy conservador. Es una zona donde el sector agroexportador es muy importante. De ahí en adelante, presenté 200 leyes. Todas con un mismo denominador: adecuar las normas a la realidad. Presenté mociones de todo tipo. En materia eléctrica, financiera, sobre deudores, tributaria, en medio ambiente. Pero lo que ha hecho más ruido fueron varias leyes sobre derechos civiles: sobre el derecho a la mujer a decidir sobre su derecho sexual y reproductivo, la mal llamada 'ley de aborto'. También una ley sobre las minorías sexuales y una ley sobre los deudores del sistema financieros. Por último, fui a Bolivia. Fui el primer diputado de la historia de Chile al parlamento boliviano a expresar públicamente, mi total disposición a avanzar para una solución para la mediterránea boliviana. No por el bien de los bolivianos solamente, sino por el bien de los chilenos. Chile tiene 4.600 km de mar. Hay una solución: un enclave sin soberanía. El problema del acceso es de los bolivianos, porque son ellos que han puesto como piedra de tope la soberanía. Si la sacan, en Chile somos muchos los que estamos dispuestos a explorar una forma de solución", contó el dirigente que llegó a Santa Fe de la mano de Oscar Martínez.
La vuelta de la derecha
Con el resultado de las últimas elecciones en Chile y el de la derecha, ¿hay un cambio en el rumbo hacia la izquierda que parecía tomar América Latina? El joven dirigente chileno responde.
"Lo conversábamos con Oscar (en referencia al Cachi Martínez). Creo que con él pertenecemos a una generación de políticos que vemos la política de otra manera. Hay muchas derechas. La derecha que ganó en Chile es de dos tipos. Una derecha liberal, que a mí me parece que tiene un planteamiento entendible, respecto a la regulación del mercado y al alcance del Estado. Y hay otra derecha que es paleontológica que, para hacernos una idea, están contra el divorcio. Sebastián Piñera va a tener que demostrar, a mi juicio, que pertenece a la derecha de este tiempo. Ese es el desafío. Yo creo que hasta hoy Piñera no ha hecho nada extremadamente equivocado. Tengo matices sobre su reforma tributaria, sobre la manera en que está gobernando o sobre las designaciones. Hay mucho continuismo. Son, más o menos, las mismas políticas. Incluso diría, que su propuesta de reforma tributaria es más progresista que la propuesta de la Concertación", aseveró.
Relación trasandina
"Chile y Argentina han llegado niveles superlativos de integración. Estuve una hora y media reunido con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner discutiendo sobre el túnel de baja altura. O sea, estamos hablando de cómo conectamos mejor nuestros países. De cómo el Mercosur puede salir hacia el Pacífico. Hace cien años, la obsesión de Chile era que Argentina le ayudara a sacar por sus puertos sus productos hacia el mercado europeo. Cien años después, el desafío más importante es sacar los productos para el otro lado. Esto demuestra que tenemos que acostumbrarnos a tener fronteras más amables y una integración más plena. En esta zona se produce mucha soja transgénica. Nosotros en Chile hemos tenido una política espantosa en el tema, que es la no-política. Y tenemos un debate pendiente. Y queremos ver cómo han hecho los argentinos para compatibilizar los cultivos transgénicos con un mercado de crece exponencialmente de manera brutal, que es la agricultura orgánica. Busco ya otro nivel de integración, no sólo en conectividad sino en esperanzas comparadas. El 4 de mayo se va a elegir el secretario de Unasur. A mí me parece bien que sea Néstor Kirchner o quien sea. Me parece que es un liderazgo que podría cohesionar aún más este Conosur tan disgregado", opinó el ex legislador.
Su faceta como cineasta y productor
La labor en los medios audiovisuales de Enríquez-Ominami está atravesada por su ojo crítico. Su obra cumbre, el documental "Los héroes están fatigados", habla y cuestiona a las formas de hacer política en Chile.
"Fui un cineasta y un director de televisión muy reconocido por tener posiciones muy críticas, mucho de ese documental, que es como el clímax. Antes ya había esbozado antes estas críticas a las izquierdas latinoamericanas. En 'Los héroes están fatigados' yo hago un ejercicio subjetivo, que creo que es algo que le falta a mucho políticos. Nunca dicen 'yo quiero'. Siempre se escudan en que 'si el pueblo me lo pide...'. Falta autenticidad. Hice juicios subjetivos", dijo el ex candidato presidencial.
Marco está casado con Karen Doggenweiler, una popular conductora chilena.
Consultado sobre cómo influyó en su vida política, él nos contestó que "yo soy un animal político y ella es un animal comunicacional. Es una gran compañera. Sabe mucho de política, es muy progresista, es muy audaz y fue de una gran influencia. Me han acusado de 'farandulero'. Pues les pregunto: ¿cuál es el delito? Michelle Bachelet ha hecho lo mismo. Busco comunicarme con el público", finalizó.






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