En la tarde de hoy el Partido Justicialista Frente Para la Victoria realizo un sencillo acto donde se deposito en el busto de Eva Perón una ofrenda floral. En el lugar podemos destacar la presencia como el año anterior del presidente de la UCR Juan Bautista Reoyo, además se encontraba presente el Dr. Marcelo Santillán, presidente del Partido Justicialista FPV.
Agregó "A las 20:25 horas, ha fallecido la señora Eva Perón, jefa espiritual de la Nación", decía el 26 de julio de 1952 un lacónico informe oficial. Evita tenía 33 años.
A millones, que escucharon la noticia pegados a la radio, se les heló la sangre. Otros, que semanas antes pintaban en las paredes de los barrios ricos de Buenos Aires la leyenda "Viva el cáncer", celebraban alborozados el fallecimiento de "esa mujer", como la llamaban.
En ese mismo instante nacía un mito popular.
Lo que trasciende de Evita es lo hecho en una vida política de siete años, corta pero intensa, vinculada a lo social y al voto femenino.
Evita conoció en 1944 a su futuro esposo, Juan Perón fue en ocasión de un festival, cuando Eva Duarte ya era una consagrada actriz de radioteatro, después de haber dejado su natal ciudad de Los Toldos a los 15 años, corrida por la pobreza.
Una extensa gira en 1947 por Europa, la propulsó a la actividad política, que continuó a través de la Fundación Evita, desde donde lanzó un vasto programa social que benefició a millones de pobres, impulsando la construcción de doce hospitales, hogares para ancianos y más de mil escuelas.
"No abandonaré nunca lo que traje de la calle", solía decir, burlándose de quienes la criticaban por el lujo de su vestimenta y las costosas joyas que lucía cuando recibía a cientos de pobres en la sede de la Fundación.
El carisma y las dotes de oradora que desplegó en actos frente a sus "descamisados", como llamaba a los pobres, así como su brega por el voto femenino, que se concretó en 1949, la convirtieron en mito tras su muerte, o en "santa" para muchos.
La devoción popular por "Evita capitana", como también se la conocía, irrumpió en su funeral al que acudieron millones de personas que desfilaron desconsoladas ante su féretro durante 14 días: la mayor movilización de masas en la historia argentina”.
Para concluir este homenaje, recordó sus palabras siempre vigentes: “Creo que solamente con fanáticos triunfan los ideales, con fanáticos que piensen y que tengan la valentía de hablar en cualquier momento y en cualquier circunstancia que se presente, porque el ideal vale más que la vida, y mientras no se ha dado todo por un ideal, no se ha dado nada.
Y todo es la vida misma. Demasiado intrascendente y mediocre sería vivir la vida si no se la viviese por un ideal.”

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