El Movimiento sin Miedo ganó el domingo la intendencia de La Paz y la de Oruro, dos bastiones del MAS de Evo Morales. Este avance incomoda al presidente, acostumbrado a competir contra lo que llama "oligarcas" y "neoliberales".
En las radios, los oyentes debatieron todo el día si la elección fue una victoria o no para el gobierno. Al final de cuentas la política no es sólo aritmética y el oficialismo no ganó donde quería. La derrota del MAS en la alcaldía de La Paz -por 12 puntos de diferencia- pegó duro en la moral de sus simpatizantes. Allí,el presidente Evo Morales puso en juego todo su capital para conseguir un triunfo que parecía al alcance de la mano. Para peor, la decisión del MAS de romper la alianza con el Movimiento sin Miedo contribuyó a construir una oposición de izquierda imposible de imaginar hace pocos meses (Ver "Seremos muy críticos...").
Al mismo tiempo, las capitales de departamento pusieron nuevamente en evidencia la volatilidad del voto de los sectores urbanos: sólo ganó 2 de 9 ciudades. El rostro de Evo en la noche del domingo no puso disimular su malestar.
Pero también el MAS perdió en varios reductos indígenas duros donde los campesinos denunciaron que los candidatos "masistas" fueron impuestos a dedo y no se respetó su decisión comunitaria. En Achacachi, por ejemplo, una zona "heroica" de los bloqueos indígenas de 2001 y de la guerra del gas de 2003, los aymaras decidieron rechazar a los candidatos oficialistas y el "dedazo". Unas horas antes de las elecciones los silbaron en presencia del propio Evo y el voto castigo fue implacable : el MAS -en estas tierras cercanas al lago Titicaca donde el presidente llega casi al 100% de apoyo- quedó en un lejano tercer lugar.
También en municipios indígenas-mineros del Norte de Potosí, otro bastión, el Movimiento sin Miedo le arrebató, según datos extraoficiales, las alcaldías de Llallagua y Uncía. Lo mismo ocurrió en El Alto, donde -aunque el candidato gubernamental Edgar Patana ganó con alrededor del 40 por ciento- fue desafiado por una casi desconocida joven de 29 años, "la Sole", con una votación que reflejó el cansancio ciudadano con una dirigencia sindical que trafica cargos en el Estado, está sospechada de corrupción y es acusada de permanecer en sus cargos mediante redes clientelares.
Es cierto que el evismo continuó expandiéndose en la llamada media luna autonomista. La ex Miss Bolivia Jessica Jordan -candidata del MAS- hizo una inédita elección y quedó a pocos puntos del candidato a la reelección en la gobernación de Beni Ernesto Suárez, zona históricamente hostil a la izquierda, y ayer se entusiasmaba con que el avance del conteo de los votos rurales la acercará aún más.
En Pando, Gobierno y oposición deberán esperar el conteo final para ver quien se queda con este aislado departamento amazónico. Todos los gobiernos del oriente autonomista deberán contar ahora con representantes del MAS en los parlamentos regionales (concejos departamentales) y los gobernadores reelectos -si se confirman las proyecciones- Rubén Costas (Santa Cruz), Suárez (Beni) y Mario Cossío en Tarija parecen haber abandonado la voluntad bélica de antaño por la decisión de cogobernar con Evo Morales, a quien alguna vez llegaron a llamar "macaco". La misma actitud conciliadora parece primar hoy en el primer mandatario, quien proclamó su victoria con la esperanza de trabajar con todas las autoridades electas en el nuevo escenario de la Bolivia autonómica.
"Nos somos ovejas para votar a quien nos digan", "hay mucha soberbia en el MAS", decían varios oyentes de radio, que criticaban a los dirigentes pero manifestaban su apoyo a Evo Morales.
"El voto del domingo en La Paz es una señal de alerta al proceso de cambio", señaló una vecina en radio Erbol, quien pareció sintetizar la sensación de millones de bolivianos que este domingo pusieron límites a un gobierno con niveles de popularidad inéditos en la historia boliviana.

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