Para Aldosivi, el torneo de AFA en el que participa no es fácil, y los triunfos se logran con mucho esfuerzo. Pero en otro “partido”, el que mantiene contra quienes quieren proteger la Reserva Natural de su ambicioso proyecto, corre riesgo de perder por goleada. Al menos en imagen pública.
Noticias & Protagonistas: ¿Estamos ante un nuevo round de esta pelea con el Club Aldosivi?
María José Solís: Sí, se trata de una acción legal que tuvimos que iniciar los vecinos este año, debido a que el consorcio nos negó información con diferentes argucias. Lo primero que hicimos fue decir que lo que pedíamos era información ambiental: ese tipo de información es pública, aclaramos. Por lo tanto, los permisos deberían tenerlos archivados, debido a que el club está en un predio de la provincia de Buenos Aires.
N&P: ¿Qué les contestaron?
MJS: Que nosotros estábamos pidiendo información administrativa y, por ende, no tenían por qué entregarla porque no somos quién para exigir conocer esos datos privados. Tuvimos que llegar a presentar un pedido de amparo que cayó en el juzgado del Dr. Bombini, el Nº 5 que, muy rápidamente y casi sin leerlo, dijo que no debería presentarse un amparo sino una acción legal ante el contencioso administrativo.
N&P: ¿Ustedes apelaron?
MJS: Por supuesto, y la Cámara Provincial nos dio la razón a los vecinos, diciendo que está muy bien hecho el pedido porque no acusa a nadie; sólo se pide información porque tenemos derecho a hacerlo. Luego de la sentencia salió la orden al Consorcio de entregar la información en un lapso de diez días, entre ella el famoso documento de la declaración de impacto ambiental, una de las partes sustanciales del proceso de evaluación. Si el Consorcio no lo tiene, esto demostrará que faltaron a la ley, que no cumplió con su trabajo que es mantener un archivo de la zona. Omitió pedirle al club, si es que la declaración no existe, los documentos que la ley le pide para iniciar estas obras que comenzaron hace veintiséis meses. El juez pide los nombres de todos los funcionarios que no actuaron en el caso, lo cual deja abierta la chance de que los mismos vecinos que ganaron el amparo hagan acciones legales contra quienes no cumplieron con su responsabilidad.
N&P: Parece que algunos de los grandes responsables no encontraron la forma de eludir todo…
MJS: La semana de la sentencia el Consorcio, por medio del nuevo interventor Sr. Machiandarena, le contestó al Concejo Deliberante con una carta muy similar a la enviada a los vecinos y que dio inicio al proceso legal. Afirma que no es una “Reserva”, arguyendo que al predio no lo reconoce como tal. Incurren en falta de información ambiental básica.
N&P: ¿Podemos explicárselo al lector?
MJS: El lugar dicen, no tiene característica de humedal, desconociendo la definición aceptada. La Argentina es firmante de la comisión Ramfert, que habla de humedales de nivel internacional. En la definición de los humedales no importa si es artificial, le basta con ser un ambiente acuático. El Consorcio dice que la laguna “no existe”, y que el club no debe presentar un estudio de impacto ambiental por las actividades que realiza. O sea que el Consorcio parece que desconoce la ley 11.723, que enumera en su articulado la obligatoriedad del estudio de impacto ambiental entre las obras que requerirían la evaluación; incluso mencionan concretamente los emprendimientos deportivos. Y si el inversor se separa del proceso deberá tener al mismo tratamiento, o sea el estudio, hasta obtener la declaración de impacto ambiental que es la habilitación.
N&P: ¿Y si lo aportan?
MJS: En los diez días que les dio el juez, lo probable es que no puedan acceder a la información porque el club nunca hizo el estudio. Por eso Valentín Grasso, su abogado, declaró que no lo iban a entregar. Vamos a esperar a ver qué entrega el Consorcio debido a este fallo, y esto abre la posibilidad de que muchos funcionarios puedan ir presos. Tiene un costo político.
N&P: En todo caso es cierto que en los ´70 se rompió un pluvial que llevaba el agua de lluvia de Mogotes y Colinas al mar; pero también es cierto que nadie hizo nada por repararlo…
MJS: Es así. El colector pluvial que corta la Reserva en dos tiene un agujero; es un caño de cemento al que la gente le camina por encima, que está agujereado, y cuando corre mucha agua de lluvia sale del caño e ingresa al humedal. Eso quiere decir que la laguna y los bañados se hacen cargo del agua sobrante. Nosotros no juntamos el agua para reutilizarla.
N&P: En Mar del Plata los pluviales siempre fueron un problema.
MJS: Sí, está lleno de conexiones clandestinas que tiran cualquier cosa. Si en los barrios se conecta un pluvial que tira lo que sea, como por ejemplo desechos cloacales, termina en la laguna de la Reserva. Los días en que no llueve no sale nada, porque en el caño no hay agua. Una cosa que no sucede es que la laguna nunca puede subir tanto como para llenar el caño; pero igual nunca lo repararon.
N&P: Si no hubiera estado ese agujero, ¿igual habría laguna?
MJS: Sí, porque el pozo es una antigua cantera de 1910 para sacar la piedra con la que se hizo la escollera sur. En la Reserva estaban los polvorines del Ejército en 1910 para guardar la dinamita. Y están los restos de los rieles de un tren para llevar esa dinamita sólo en parte, porque el club los arrasó. Al quedar un agujero en cien años hasta hoy, se llena de agua a partir de una cantera abandonada. El origen es artificial, pero no le quita mérito al espacio natural que se formó. Tampoco el origen del vandalismo tiene nada que ver con lo que hace el club, que no tiene el licenciamiento ambiental. Es lo que reclaman vecinos y la fundación. El club tiene que cumplir lo mismo que cualquier vecino para hacer una obra.
Tiburón cebado
Más allá del hecho puntual del predio de la laguna, cuya responsabilidad cae en manos de las autoridades del Club Aldosivi, hay otros que también son parte y no le van en zaga a la hora de hacer quedar mal a la institución. Residentes del entorno del estadio mundialista han declarado repetidas veces que cada vez que pierde Aldosivi sus viviendas y automóviles estacionados sufren las consecuencias del vandalismo de la hinchada, sin que nadie sea capaz de ponerles freno. Ni dirigentes, ni policía; eso es llamativo e inconducente, salvo que lo que se quiera dar es una patética imagen de impunidad que empaña los objetivos de quienes alguna vez crearon trabajosamente el club del puerto.
Algo huele mal
El demérito de las autoridades municipales no es de ahora, ni sólo en esta causa. Una gestión anti ambientalista del Consorcio se certifica cotidianamente según sople el viento proveniente de las industrias harineras de pescado, que elaboran éstas a base de pescado podrido. Los turistas podrán dar fe del olor putrefacto que baña la ciudad y sus playas en dicha zona. A estas industrias bajo la protección del Consorcio, ni la Municipalidad ni la Justicia local les ponen coto. La Ley General de Ambiente es una burla más para ellos o una muy buena ley para aplicar al ciudadano de a pie… Según sea la ocasión, la Justicia casualmente no es igual para todos.
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